El panorama artístico en Valencia durante la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX fue particularmente rico y sugestivo para las nuevas generaciones de pintores, volcados en su mayoría a una pintura costumbrista que ahondaba en la tradición de las escenas de género. Vicente Poveda y Juan fue uno de los que contribuyó al auge del género en tierras levantinas, en particular tras ser pensionado por la Diputación Provincial de Valencia para continuar su formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde se situó al amparo y bajo el maestrazgo de Federico de Madrazo. Desde Madrid envió a la Diputación, como muestra de sus adelantos y estudios, una copia del célebre cuadro de Francisco Pradilla Juana la Loca acompaña el féretro de Felipe el Hermoso, que guarda el Museo del Prado, fechado en 1880. Al año siguiente, Poveda y Juan participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes. En 1884, consiguió una medalla de tercera clase por El valle de lágrimas, honor que repitió en 1887 con la Muerte del príncipe de Viana. Su maestría no sólo fue reconocida en nuestro país, con varias exposiciones en el Círculo de Bellas Artes y distintas contribuciones a las organizadas por el dorador Hernández, sino que en 1895 expuso una individual antológica en Berlín, y en 1904 participó en la Exposición de Bellas Artes de Roma con Cardenal rezando.
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