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ROSARIO WEISS

 

La personalidad y obra de María del Rosario Weiss suscitan en la actualidad, al igual que lo hicieron en el pasado, matices de gran interés para los especialistas y aficionados al arte. En primer lugar su valía como mujer y artista, en una época marcada por fuertes discriminaciones hacia las mujeres y aún más duras para las que aspiraban a ejercitar una profesión liberal, como era el oficio del pintor. En segundo lugar su relación con Francisco de Goya, como alumna aventajada y posiblemente hija del gran pintor aragonés. Y por último, la enconada polémica que se generó años atrás en la escena artística cuando se trató de atribuir a Weiss la autoría del cuadro “La lechera de Burdeos”, perteneciente a la última etapa de Goya.

María del Rosario Weiss nace en Madrid en 1814, hija de Doña Leocadia Zorrilla e ilegitima de don Isidoro Weiss, el cual desde 1812 inicia contra Leocadia una acción judicial “por infidencia, trato ilícito y mala conducta” produciendo la separación del matrimonio. Leocadia fue ama de llaves de Goya, y también su amante, por lo que es casi segura la paternidad del pintor, que había quedado viudo de Josefa Bayeu desde 1812.

Ante esta situación familiar el pintor se hace cargo de madre e hija, y a la edad de siete años, Rosario es instruida por Goya en dibujo, principalmente copiando figuras caricaturescas y grupos en papel que el maestro dibujaba. Cuando el pintor marcha a Burdeos en 1824, Rosario se queda en la corte a cargo del arquitecto Tiburcio Pérez, donde continuará su educación artística, destacando en el uso del claroscuro. Pero antes de que finalizase el año, Leocadia y Rosario marchan a Burdeos junto a Goya, donde el pintor vuelve a dedicarse a la formación de la joven Weiss. Prueba del interés y cariño de Goya hacia ella es la carta que escribe a su amigo Joaquín María Ferrer intentando que sea recibida en Paris para aprender a pintar miniatura. En esta carta Goya exalta las habilidades artísticas de Rosario y pide a su amigo que la trate como si fuera su hija.

Finalmente Weiss no va a Paris, sino que ingresa en la escuela de dibujo de Burdeos dirigida por Pierre Lacour. Al igual que hizo con Goya, en esta escuela se dedica a copiar como modo de aprendizaje, en un estilo más cercano al realismo romántico. El género de la copia es importante en su formación, ya que a su vuelta a Madrid en 1833, la actividad como copista profesional en el Museo del Prado fue su principal modo de subsistencia.

Este modus vivendi es interrumpido en 1836 por razones técnicas referentes al acceso a las pinturas, pero no dejó su actividad como copista. Es en este punto donde nos encontramos con uno de los aspectos más polémicos de la carrera de Rosario Weiss, la realización de copias con el fin de ser vendidas como autenticas; parece ser que Weiss trabajó para un restaurador madrileño que poseía originales que ella podía copiar.

Este trabajo es combinado con su participación en las exposiciones de Bellas Artes de la Academia San Fernando, la primera de ellas celebrada en 1835 y donde se presenta con su cuadro El Silencio, obteniendo la medalla de plata. En 1840 presenta su cuadro La virgen en Oración, con el que obtiene el título de Académica de Mérito. En 1842 es nombrada maestra de dibujo de la Reina Isabel II y su hermana, Doña Luisa Fernanda. Las clases consistían en la educación artística y estética de ambas mujeres. Además de los dos cuadros originales mentados anteriormente, es de destacar Ángel, Venus y Diana así como los dibujos y retratos al óleo o al pastel. De la misma manera realiza una interesante labor como ilustradora, con estampas como la realizada para el Liceo Artístico y Literario, al que perteneció toda su vida. Finalmente, muere en Madrid en 1843, su fallecimiento ha estado teñido por la historiografía con pasajes misteriosos, aunque parece que se trató de una común enfermedad de la época.

 

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