CRISTÓBAL ÁLVAREZ
EL ARGUMENTO de esta historia, más bien peripecia, parece sacado de la trama argumental de una película de suspense, de ésas en romántico blanco y negro. Y es que azar, fronteras, aduanas, política y arte de vanguardia se dan la mano en este suceso que se remonta al año 1955, y tiene como protagonista una carpeta de dibujos y obras sobre lienzo de Luis Feito y Canogar, dos creadores que con el paso del tiempo se erigirán en figuras fundamentales del arte español. Sin ellos, la evolución del arte español no hubiese sido la misma. Éste es el argumento:
Exterior. Día. Feito se encuentra en Madrid viviendo a duras penas del salario recibido como profesor de dibujo en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, intentando ser pintor en un país que vive una situación asfixiante de posguerra. En estas fechas, estamos hablando de los años 1951-1954, todavía practica una pintura muy cercana al ya obsoleto tardocubismo, e, incluso, aún confecciona lienzos en las que el sujeto figurativo está presente.
Pero, con los sucesivos viajes que realiza a Francia, que por entonces seguía siendo un eje primordial del arte contemporáneo, antes de que Nueva York le robase la idea del arte moderno, su obra comienza a tornarse más abstracta y arquitectónica, muy alejada de su etapa figurativa. |
Es el punto de inflexión dentro de su carrera. Sus trabajos se tornan esquemáticos, de referencias ortogonales que, con el tiempo, se romperán y harán desaparecer ese grafismo imperante abriéndole el paso a la materia pictórica.
El tránsito por el arte informalista le proporciona ese despojamiento del referente y la adopción de la estructura del cuadro como verdadero contenido de la creación pictórica. Lo abstracto entonces se abre camino, a pesar de que no era una pintura bienvenida en España.
¿ARCHIVOS SECRETOS?
Las estancias en la ciudad del Sena se suceden: 1953, 1954 y, finalmente, 1955, cuando planea una estancia más duradera. En esta última ocasión, logra que una galería parisina se fije en él y le organice una exposición individual. Es de recibo señalar que anteriormente ya había mostrado su trabajo no figurativo en España. Primero lo hizo en la Galería Buchholz, en Fernando Fe y en Círculo Tiempo Nuevo, donde se presenta parte de la obra abstracta y tardocubista.
La exposición que se celebra en París, concretamente en la Galería Arnaud, resulta un éxito de crítica, aunque no de ventas, ya que aún se compraba muy poco arte de vanguardia. Aquí es donde comienza la supuesta trama tintada de tonos |
políticos. Tras la muestra, el artista envía los cuadros a España, pues por aquellas fechas existe un complícado trámite por el que hay que dar cuenta a las autoridades de lo que se ha vendido y lo que no, y por el cual debe retornar a España el material expuesto no vendído. El pintor, obligado por las circunstancias, envía todo el material sobrante de París a Madrid.
El viaje de esta carpeta con dibujos conjuntos de Canogar y de Feíto en solitario desaparece literalmente en el trayecto que va de la aduana francesa a la española (ambos creadores se encontraban en París por entonces, e íncluso habían trabajado juntos en la confección de algunas obras). Se pierde por completo la pista material de este conjunto de obras.
El artista comienza sus pesquisas y, tras varios intentos, consigue que desde instancias aduaneras francesas le respondan que ese cartapacio ha salído con normalidad de la frontera francesa hacia la española.
El pintor español sigue indagando y las autoridades peninsulares le responden que no saben nada, es decir, que ha desaparecido literalmente del mapa. No hay manera de recuperarla; se ha esfumado como si se hubiese caído al Bidasoa en el viaje de retorno a España. |