A. MARTÍN-ARAGÓN
EL ocaso de un hombre puede ser tan luminoso como una aurora. Se necesita imaginación, voluntad y fe. Luis Feito pelea a diario con sus pinceles para que la muerte sepa que parte de él no viajará a la tumba, sino que se quedará incrustado a las telas de sus cuadros hasta que éstos desaparezcan, con todo y todos, en el último fulgor del universo. A sus 77 años, Feito, uno de los pintores españoles más reconocidos de la segunda mitad del pasado siglo, ha visto cómo 30 de sus obras extraviadas por motivos políticos durante el franquismo han sido recuperadas y agrupadas para hacer posible Memoria Recuperada (1953-1955), una exposición que recorre su ingreso en la pintura abstracta. La muestra puede verse en la galería de José de la Mano; uno de los espacios expositivos con más solera de Madrid.
¿Se arrepiente de haber pintado algunos cuadros?
Qué tontería. No puedo arrepentirme de lo que he pintado. Sería como si me arrepintiese de vivir.
¿No tiene la impresión de que todo esto del arte es un poco aburrido?
¿Qué no es aburrido? Todo puede ser aburrido si los hombres vemos las cosas como puras mercancías. El arte es |
aburrído y repugnante cuando se transforma en un medio para vaciar los bolsillos de la gente y paraobtener famas efímeras y espureas.
¿Tiene sentido en estos tiempos embriagados de desencanto decir que el artista ha de seguir buscando el Absoluto?
Por supuesto. El Absoluto es lo que mueve a los cerebros y
a los corazones
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"Oleo sin título" de Luis Feito, fechado en 1953, año en el que se adentró en la abstracción. |
a interasarse por la realidad y por lo que ésta esconde. No puede existir un arte auténtico sin el deseo de corporeizar aquello. que nos hace sentirnos plenos, sin aquello que da cohesión a lo que vemos y sentimos.
¿Cómo se ha planteado usted esa búsqueda?
Siendo consciente de que nunca alcanzaré el Absoluto, pero que puedo acercarme a ese núcleo de la vida si no traiciono mis ideales como artista. |
¿Es eso ser artista: aproximarse a lo imposible?
Sí, pero yo tengo otra manera de formularlo. Yo creo que ser artista es entregarlo todo y volver a entregarlo todo hasta el final.
Eso suena muy bien. Pero, ¿qué sucede cuando ya no hay nada que dar?
El secreto reside en saber evolucionar. Hay unas obsesiones y unas ideas que suelen estar casi siempre presentes en la mente del creador. A ese material matriz hay que darle las expresiones adecuadas de un modo coherente, es decir, con arreglo a la propia trayectoria personal y a la evolución de los criterios estéticos que se tienen en cada momento.
Resumiendo. Quien no evoluciona ha muerto como artista.
Desde luego. Y no basta con cualquier evolución, con hacer lo que dictan las modas, con el dar gusto a los mandarines de turno. Sé que suena a tópico, pero hay que decirlo: hay que ser honesto con la conciencia artística que uno tiene. Eso se traduce en que las obras se crean, no se fabrican.
¿No está cansado de evolucionar tanto?
No. Me encanta pintar. Descansaré cuando me muera. |