MIGUEL JACINTO MELÉNDEZ
(1679-25.8.1734).
La figura de Miguel Jacinto Meléndez
(Oviedo, 1679-Madrid, 25.8.1734) resulta interesante para comprender
algunos aspectos de la evolución de la pintura española
en el combio dinástico tras la muerte de Carlos II. Todavía
pendientes de una revisión historiográfica que valore
en su justa medida las aportaciones de los pintores de los reinados
de Carlos II y Felipe V, Miguel Jacinto Meléndez es uno de
los más destacados representantes de una generación
de pintores que, educados estéticamente durante el reinado
de Carlos II, desarrollarán su labor durante el reinado de
Felipe V, período en el cual la incipiente y novedosa política
estética de los Borbones, todavía llena de balbuceos,
modifique el panorama artístico hispano. Esta nueva politica
impusada por la Monarquía se pondrá de manifiesto
con la contratación de prestigiosos artistas extranjeros
lo que afectará directamente a los artistas españoles
pues con la llegada de estos maestros quedarán relegados
a un segundo plano en las preferencias de los monarcas. Aún
así, tampoco se deben cargar las tintas sobre este enfrentamiento
más allá de la competencia entre pintores y el gusto
regio, que marca preferencias y gracias. Y en ésto, también
es significativo el caso de Miguel Jacinto Meléndez ya que
será uno de los pintores que con sus pinceles y a través
de sus numerosos retratos de las personas reales, afianzarán
la imagen de la nueva dinastía Borbón entre la sociedad
española jugando un papel decisivo desde un punto de vista
propagandístico.
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El entierro del Conde de Orgaz |
Miguel Jacinto Meléndez nace en Oviedo en 1697 siendo hijo
del "muestrense" Vicente Meléndez de Ribera y de
Francisca Díaz de Luxío. Siendo niño su familia
emigró a Madrid donde Miguel Jacinto aprendió el arte
de la pintura posiblemente de la mano del pintor José García
Hidalgo y en la Academia del Conde de Buena Vista del modo tradicional:
copiando estampas y dibujos, luego al natural y, finalmente, copiando
cuadros de grandes maestros del siglo XVII.
Durante este período de aprendizaje en la Corte, su hermano,
el también conocido pintor Francisco Antonio Meléndez
marchará a Italia a aprender permaneciendo allí hasta
su regreso en 1717 momento en el que conseguirá la plaza
de Pintor Real de Miniaturas en 1725. La descendencia de éste,
con el reputado bodegonista Luis Meléndez a la cabeza, constituirá
una dinastía de pintores que se adentrará finales
del siglo XVIII.
Sabemos que cuando se casa en 1704 con María del Rio, Meléndez
ya ha terminado su etapa de formación y se gana la vida como
pintor en la Corte fundamentalmente realizando retratos de Felipe
V y María Luisa de Saboya (hay localizados más de
22 retratos) en un período en el que la Guerra de Sucesión
paraliza cualquier actividad artística cortesana. En este
contexto se le nombrará Pintor honorario del Rey sin sueldo
el 31 de junio de 1712. Meléndez sólo conseguirá
los 720 maravedíes anuales de gajes que conllevaba el cargo
en febrero de 1727.
Al finalizar la Guerra de Sucesión la vida de Miguel Jacinto
Meléndez sufre importantes modificiones. Así, el 19
de cotubre de 1715, su mujer, María del Río, muere
de postparto cinco días después de dar a luz a Julián
Joaquín Meléndez. Un año más tarde,
el 21 de octubre de 1716 se vuelve a casar con Alejandra García
de Ocampo de la que tuvo dos hijas; Josefa María y María
Vicenta, esta última muerta siendo niña.
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San Agustín conjurando la plaga de la langosta |
Su labor pictórica continuará centrada en el campo
del retrato de las personas reales. En este campo, la llegada al
poder de Luis I implicará un repunte en la actividad de Meléndez
ya que se deberán realizar toda una serie de retratos oficiales
a nuevo soberano para colocar en las principales instituciones del
reino y afianzar su majestuosa imagen como se había realizado
anteriormente con Felipe V. En esta labor propagandística
Miguel Jacinto Meléndez retratará a lo largo de 1724
en numerosas ocasiones al nuevo monarca. La abdicación de
Felipe V en favor de Luis I provocó la necesidad imperiosa
de que se divulgase su figura. Así, encontramos hasta cuatro
retratos prácticamente idénticos realizados por Meléndez
para diversas instituciones del nuevo rey que nos indicarán,
de nuevo, su papel fundamental como propagandísta político.
Como ya hemos dicho antes, en febrero de 1727 se le reconocerán
los gajes como pintor del rey y será en este momento cuando
realice la Serie de retratos de la familia de Felipe V para la Real
Librería, fechados en 1727 y que son, sin duda, el conjunto
de cuadros más importantes de Meléndez. Por otra parte,
esta será la única serie de retratos que realizará
por un encargo directo del monarca y con destino al disfrute del
propio monarca.
La carrera de Meléndez declinó al no acompañar
a la Corte en su traslado a Sevilla donde estuvo desde 1729 a 1733
y al ser monopolizdos los encargos de retratos regios por Jean Ranc
y su taller. En los últimos años de su vida, Miguel
Jacinto Meléndez se especializó en retratos de nobles
españoles (fundamentalmente los dos espléndidos retratos
del marqués de Vadillo) y en diferentes ejemplos de pintura
religiosa encargado por diferentes congregaciones.
Con una posición económica desahogada y una clientela
importante, aunque con el favor real “secuestrado” por
Ranc, Miguel Jacinto Meléndez morirá en Madrid el
25 de agosto de 1734 dejando a su viuda e hijos una desagoada posición
económica y, sobre todo, lo que no era tan habitual en la
época, ninguna deuda.
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