Mariano Andreu nació en Mataró el 7 de
Noviembre de 1888 en un ambiente acomodado proporcionado por su padre Joaquim
Andreu Cabanellas, médico en esta población del Maresme. La
familia se trasladó a Barcelona y se instaló en la casa Kennett
de la calle Montserrat junto al famoso Circo Barcelonés. Atraído
por la plástica del espectáculo, probablemente, así
inició su acercamiento al mundo del arte. De una manera autodidacta
mostró su vocación de artista, de creador exquisito, para
destacar gracias a su habilidad e ingenio en diferentes disciplines
artísticas: el esmalte, la escultura, el grabado, la pintura, la
papiroflexia y en el diseño del vestuario y escenografías para
teatro y cine. En todas estas especialidades fue notorio en sus resultados
artísticos, basado en un laborioso y concienzudo trabajo previo
dónde el dibujo pasaba a ser el alma del tema a representar. Este
proceder riguroso y autodidacta le permitió crear unas composiciones,
muchas veces complejas, que muy pronto le colocaron entre los mejores artistas
de vanguardia, codeándose con la élite de galeristas,
coleccionistas, escritores y las primeras figuras del espectáculo.

Su primera actividad
artística fue el esmalte y la manipulación del cobre para crear
todo tipo de objetos decorativos. Pasó esporádicamente por la
escuela de Francesc A. Galí.
La V Exposición
Internacional de Bellas Artes
e Industrias Artísticas (1907) le aproximó a la orfebrería
de Alexander Fischer. Fue a Londres, se matriculó en
la Municipal School
of Arts & Crafts y allí desplegó su fascinación por la
tendencia hedonista y sarcástica del arte gráfico de Aubrey
Beardsley (1872-1898) y la pintura pre-rafaelita.
De nuevo en Barcelona se une al grupo denominado Decadentismo
por Eugeni d'Ors, o primera manifestación del movimiento Noucentista
(1906-1912), en el cual primaba el simbolismo, el idealismo y la
artificiosidad. Grupo integrado por Ismael Smith Martí (1886-1972),
Néstor Martín Fernández de
la Torre
(1887-1938) y Laura
Albéniz Jordana (1890-1944), los primeros y máximos responsables
de esta tendencia. Con ellos Andreu asiste al círculo de Alexandre de
Riquer
[2]
y participa como ilustrador de las revistas Papitu (1908-37) y Picarol (1912).

En las ilustraciones de estas
revista se detecta el vínculo estético de Mariano Andreu con sus
amigos, por ejemplo con el Poema del
Atlántico: El Amanecer, El Mediodía,
La Tarde
y La Noche
[3]
de Néstor. En conjunto, en
todas estas representaciones dan prioridad al elitismo de los personajes, al
cual formaba parte el propio artista. El perfil del artista concordaba con los
parámetros del dandi y por lo tanto estaba capacitado para acceder,
penetrar y ejercer un rol activo en este ambiente.
Andreu destacó, en este período, en el retrato
frívolo, representativo de la vida de la alta sociedad sin entrar en
juicios de valor, y por el preciosismo en el dibujo, sobretodo, por los
elementos decorativos que lo adornaban, innatos de esta sociedad.

En 1911 Mariano Andreu expone su
obra por primera vez, junto con la de sus amigos, Néstor, Ismael Smith y
Laura Albéniz en el Faians Català. Muestra un gusto
artístico similar a ellos, todo y que los resultados son diferentes.
Eugeni d'Ors manifiestaba ser un admirador de estos artistas como paradigma de
la idealización de la vida moderna. Alexandre de Riquer los
denominó «els quatre decadents
moderns» en el catálogo. Todo y así, también
recibieron la crítica de Joaquim Folch i Torres, quien consideraba a
Mariano Andreu el artista «més
solit d'aquesta exposició» y desautorizaba al resto.
[4]
Recordemos que la poética del Noucentisme ese año estaba en fase
de gestación.
Dirige sus pasos a París en 1912, pero vuelve
intermitentemente a Barcelona. El mes de Abril de 1913 expone individualmente
acuarelas, dibujos coloreados, gouaches y esmaltes en el Fayans Català.
Algunos de estos dibujos coloreados, como el Retrato Femenino, están presentes en esta exposición
y, nuevamente, son muy celebrados sus esmaltes, entre los cuales la prensa
destacó La madona de la fruita.
[5]

Viaja a Italia con el claro
propósito de estudiar las obras del Renacimiento, un hecho que
marcará definitivamente su obra, así como su predilección
por representar personajes de
la Commedia
dell'Arte:
la Colombina
y el
Pulcinella. Conoce a la que será su futura esposa la belga Filo Ster van
Lounot y el 25 de Octubre de 1913 expone en la galeria Hans Goltz de Munich. El
éxito de la exposición le proporciona el encargo de realizar los
decorados de la opereta Odysseus de
Jacques Offenbach, estrenada en el Künstler Theater de Munich.
[6]
La portada del programa ilustrado por Mariano Andreu, muestra las
concomitancias con los temas de su amigo Néstor.
De nuevo en Barcelona expone en las Galeries Laietanes (1916)
el Retrato de Ismael Smith, vestido
de torero, el retrato de su esposa, dos obras que en 1914 exhibió en los
Salones de París y al año siguiente en
la Galeria Hans
Goltz de
Munich, junto a temas de floreros.
[7]
También participa en
la Exposició
promoció d'artistes del
Cercle de Sant Lluc (1918). Del 11 de Marzo de 1916 hasta el 28 de Marzo de
1921 fue miembro del Reial Cercle Artístic, y formó parte del
Jurado de escultura en la convocatoria del concurso celebrado el año
1917.
[8]
En este período se introduce en un nuevo género artístico,
las naturalezas muertas, en el cual experimenta con el color y sus
límites, y juega con las transparencias y la luminosidad en
composiciones dominadas por un dibujo ágil y determinadas por la
búsqueda de su identidad pictórica.

En
1920 se establece definitivamente en París, en el número 6 de la
calle Marbeau, muy cerca del Bois de Boulogne, y abandona el esmalte para
dedicarse al dibujo y a la pintura. Así empieza junto a su esposa su
carrera ascendente y de reconocimiento a nivel internacional como artista de
primera. Volverá a Barcelona para exponer en
la Sala Parés
,
del 11 al 24 de Febrero de 1933, para comprobar la poca aceptación de
sus retratos, desnudos, composiciones, naturalezas muertas y dibujos entre el
público barcelonés.
[9]
Una paradoja ante su proyección en las galerías y en la prensa
extranjeras. Por eso no debe extrañarnos que a partir de este momento su
biografía pueda conocerse a través de su participación en
exposiciones internacionales, una actividad que, al mismo tiempo, nos permite
conocer su evolución estilística
.
Desde
1911
a
1937 se presentó regularmente en los Salones de
Otoño de París en el Grand Palais y Tullerias, compartiendo su
prestigio con otros artistas, sobretodo franceses. Paralelamente eran
solicitadas sus obras en exposiciones compartidas con otros artistas como la de
Tokio y Osaka de 1927 y en otras ocasiones en exposiciones individuales,
celebradas en diversas ciudades como París, Munich, Londres, Bruselas,
Barcelona, Nueva York, Los Ángeles y Buenos Aires. Todas ellas ejemplos
de su éxito y aceptación, pero justamente es en las exposiciones
colectivas dónde podemos valorar que significó el nombre de
Mariano Andreu a nivel internacional y conocer su asimilación
artística e interpretativa de acuerdo con las nuevas corrientes
estéticas del momento. Especialmente cuando comprobamos que fue
reconocido y figuraba relacionado con otros pintores como Picasso, Dalí,
Chagall, Delaunay y Rouault, y era destacado por encima de otros artistas catalanes
hoy de moda y muy cotizados en nuestro país.
En
la
Salle Graveau
, 45, rue de Boëtie de París, del 1
al 9 de Diciembre de 1924, se exhibieron dibujos, acuarelas y gouaches de
Mariano Andreu junto con los de Jean Cocteau, Raoul Dufy, Pablo Picasso, Georges
Rouault y otros artistas que participaron en la edición de lujo de Louis
Hervie de L’Âme du cirque. La
exposición fue en beneficio del Orphelinat des Arts y los originales se
pusieron en venta en Le Portique, 99 Boulevard Raspail.
[10]
En el mes de Febrero del año siguiente, la sala Le
Portique mostraba dibujos del artista catalán en Exposition Chana Orloff, sculptures. Mariano Andreü, dessins, entre los cuales había el retrato de la escultora realizado por Andreu.
También, la parisina sala de Barbazanges-Hodeberft, ubicada en el 109 de
Faubourg St. Honoré, se interesaba por el artista individualmente y
presentaba una monográfica del pintor, del 3 al 15 de Mayo de 1926.
[11]
La década de los veinte coincide con un período muy
prolífico de Andreu en Naturalezas muertas, en las cuales demuestra su
maestría en este género pictórico.

Una de entre sus participaciones en
exposiciones más singulares en su trayectoria artística fue la 6me. Exposition d'art français
contemporain Tokyosaka (1927).
[12]
Su obra fue seleccionada junto con la de Pablo Picasso y otros artistas para
representar el arte francés más vanguardista en el país
nipón. A la muestra fueron diversas obras de Mariano Andreu, todas
dentro de su concepción onírica y de recreo, ajenas al devenir
diario, marcadas por lo placentero y banal, pero de una fuerza extrema en la
concepción de las formas, redondas, con dos temas principales: la toilette femenina, en un espacio
bucólico e irreal que contrasta con la realidad de las formas femeninas
propias de la mujer mediterránea, y la escena musical con su Pulcinella
y
la Colombina
como protagonistas.
Ese mismo año
la Claridge Gallery
ubicada en el número 25 de Brook Street de Londres escogía la
obra de Mariano Andreu para exhibirla en Of
the School of Picasso. La prensa nuevamente era su aliada y destacaba su
trabajo dentro del estilo picassiano:
«As may be gathered from the fact that he is
the fourth of the Picasso - J. M. Sert - Pedro Pruna quartet, his work
distinetly of the "distemper" school, which, despite the modern
quality of its drawing, harks back to the early medieval, almost to the
scholiast, treatment of vivid flatness».
[13]
En 1928 ilustra para Eugeni d'Ors L’Almanach de
la
Vie Breve.
Las cartas de Ors dirigidas a Mariano Andreu,
fechadas el 4 i 9 de Noviembre [1927], son testimonio de la amistad y
entendimiento estético entre ambos. El escritor lo define como la perla
de los artistas y lo nombra hijo de Homero, capaz con su imaginación de
ilustrar su santoral. Finalmente califica sus resultados de perfectos, una
palabra que la repite por considerar que una sola vez no reflejaba
suficientemente la sublime perfección interpretativa alcanzada.
[14]
Su éxito continuó y volvió a producirse
en las exposiciones organizadas al artista catalán por
la Galerie
d'Art Druet de la
rue Royale de París: el mes de Mayo de 1929, el de Abril de 1932 y el de
Junio de 1935.
[15]
De hecho si analizamos su obra comprobamos que Mariano Andreu
experimenta en los años veinte un cambio en su pintura, todo y no
abandonar su carácter decorativo y preciosista. Se aprecia un
virtuosismo técnico en el tratamiento de la composición, una
imaginación caprichosa y sensual que no es gratuita, a la cual se pueden
hacer muchas lecturas, en concordancia con el ambiente que se vive en los
años precedentes a
la
II Guerra
Mundial (1941-1945). Transformación que
será más evidente en su paleta de los años treinta,
más cercana al libertinaje contenido en el exceso de lujo y en la
evasión a través de la elaboración de escenas
lúdicas. Un estatus social que no quiere abandonar, todo y los
síntomas que auguran un cambio, solo sus manos y sus cuerpos retorcidos
y contrahechos de un manierismo evidente serán el único atisbo de
una sociedad irreal que está próxima a perder sus roles.
[16]

Incorpora
el último cubismo, un facetado visible al romper espacios, omitir
aspectos superfluos, como la no figuración de las partes que deben
permanecer ocultas, por este motivo las
sombrea, y los miembros están aparentemente desencajados pero
articulados.
[17]
Personajes estilizados que contrastan al mismo tiempo con figuras rotundas
propias de un estudio escultórico y de su acercamiento a Picasso. Una
vuelta a la mujer mediterránea con escenas propias de
la Arcadia
y unos espacios y
escenarios arquitectónicos sin atmósfera concebidos por una
asimilación de
la
Antigüedad
clásica experimentada en su viaje a
Italia y del conocimiento de la obra de Giorgio de Chirico. No se puede hablar
de un exceso de refinamiento porqué detrás de cada obra se intuye
una crítica al estamento social al que pertenece, en el que estaba
inmerso, lo disfrutaba, y por el cual fue identificado. Juega con la
ilusión y las perspectivas, múltiples puntos de fuga para atraer
y distraer la vista del espectador. Necesita del dibujo y de varios de estos
dibujos y esbozos para hacer su composición final, compleja y
dinámica, basada en el estudio, no solo para lograr el resultado
plástico sino también para transmitir una idea. Diversas
anécdotas solo comprensibles por un individuo culto, porqué
detrás había el bagaje cultural de Mariano Andreu. De aquí
que Eugni d'Ors se congratule y glorifique el trabajo exquisito y refinado del
artista catalán, porqué supo entender que quería para su
Almanaque.

Desde 1929 hasta 1939 Mariano Andreu participa regularmente
cada año y nuevamente en 1950 en The International Exhibition of
Paintings que celebra el Carnegie Institute de Pittsburgh. Su pintura fue
galardonada con
la
Primera Mención
de Honor en 1933 con el Harlequin y en 1939 con The Duel with One's Self. Premios que
compartió primero con
la Procession
de
José Gutiérrez Solana y después con Betrothed de Marc Chagall.
The Studio publicaba en 1940 un artículo sobre la calidad artística de los
dos ganadores del premio Carnegie del año anterior:
“The canvases of Chagall and Andreu, on the
other hand, besides their technical qualities are enriched with a great
imaginativeness. The two Europeans are both highly individualist painters and
belong to the group of artists who have achieved international recognition”.
[18]
Andreu llevó a Pittsburgh algunas de sus obras
más emblemáticas de su trayectoria artística: Les ambulants (Strollers), Les Comediens y The judgement of Paris (1929); Dancing
Lesson y Hortense's Bar (1931); Harlequin y Harvest of Grapes (Vendanges) (1933); Bacchus y Rosaura returns from
the Market (1934); Bastinadoes y Jeune Fille en Rose (1935); Isabelita y Orpheus (1936); The Woman
Taken in Adultery (1937); Broken
Rhythms (1938); The Duel with One's
Self (1939), y finalmente Carmelina (1950).
Entre los artistas españoles que acudieron al certamen
internacional figuran relacionados: Pere Pruna, premiado en 1928; Salvador
Dalí, premiado en 1936; Emili Grau Sala, premiado en 1937; Hermenegildo
Anglada i Camarasa; Joaquím Sunyer, Josep Montpou, Miquel Villà,
Josep Togores, Antoni Tàpies, Pedro Gastò y Benjamin Palencia,
pintores que expusieron su obra junto con la de Mariano Andreu.
[19]
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En 1935 Andreu experimenta una
vuelta a su faceta artesanal, encaminada al mundo del diseño y la
decoración, basadas en la papiroflexia.
La Galeria Serge
Roche
de París del 10 al 31 de Mayo exhibió su afición en Miroirs et poupées de Mariano
Andreü. La exposición fue patrocinada por el Director de Bellas
Artes M. Huisman; M. Dézarrois, Consevador del Museo del "Jeu de
Paume"; M. Jean-Louis Voudoyer, Conservador del Museo Canavalet y M. Henri
de Régnier, miembro de
la Academia Francesa.
Como era de esperar fue un
acontecimiento artístico que tuvo su correspondiente eco social
publicado en la prensa.
[20]
El público tuvo la oportunidad de observar la habilidad manual de Andreu
con el papel recortado y engomado para configurar esculturas, como el caballero
o la dama legadas por el artista al Institut del Teatre de Barcelona, en las
cuales encontramos una combinación de colores, fantasía y
movimiento que las convierten en prodigiosas. Sus marcos para espejos y para
sus propios óleos son verdaderas obras de artesanía, unas joyas
artísticas que adornan sus telas más importantes, realizados con
papeles, trozos de espejo, esmaltes, maderas, dónde los contrastes de
colores y las formas geométricas atraen la mirada. Una
elaboración mágica y colorista de diferentes materiales
apedazados que recuerdan el trencadís de Antoni Gaudí.
Ese mismo año en la galería parisina ubicada en
el número 5 de la calle Licoln, se exhibía con el título
La Fenêtre Ouverte
su obra junto con la de
Picasso, Utrillo, Durancamps y artistas franceses. Un año después
participaba en
la Exposició
de L’Art Espagnol Contemporaine, en el
Jeu de Paume de París y el mes de Julio en Londres en Ballet in Action con las
fotografías de Marilyn Seven y los figurines del ballet de Don Juan en The Bradford Gallery.
[21]

El
éxito obtenido en Pittsburgh, especialmente con The Duel with One's Self (1939), de claro componentes surrealistas
muy próximos a las elaboraciones fantásticas de Dalí,
supusieron su entrada en el mercado del arte americano. Así,
después de este reconocimiento y de su participación en la
exposición londinense en Leicester Galleries (1938) Nueva York le abría
las puertas de Arden Gallery (1939) y de Valentine Gallery (1940). La primera
presentaba una muestra de L'Art Français, con la intervención de
la Spanish Welfare
Association y la segunda exponía individualmente su obra del 28 de
Noviembre al 16 de Diciembre.
[22]
En los años cuarenta Mariano Andreu es consciente de
la posguerra de
la Guerra
Civil
Española (1936-1939) y vive las consecuencias de
la II Guerra
Mundial (1941-1945). En su obra intenta recuperar sus espacios idílicos,
pero dentro de sus recreaciones se aprecia la soledad y la austeridad del momento,
la cual nada más se intuye en una esperanza muchas veces trazada por una
línea de fuga muy lejana como salida al infortunio. En su trayectoria
artística también coincide con una dedicación casi
exclusiva al mundo del teatro, un tema que hasta entonces había sabido
compaginar con su pintura, e incrementaba su participación en la
ilustración de libros. Es como si nada más en la ficción
del espectáculo pudiera recuperar su Arcadia y le permitiera revivir su
pasado de dandi y de bienestar. Un pasado que intuye perdido.
Así la exposición parisina en Renou & Colle Mariano Andreü oeuvres
récentes (1942) y los grabados presentados en
la Galerie
de
l’orfèvrerie Christofle con el título Estampes planches originales dessins et objets décorés
par 29 graveurs contemporains (1943), junto con la obra de Jean Cocteau y
Marie Laurencin,
[23]
son
algunos ejemplos de los primeros síntomas del cambio que se estaba
produciendo en la obra de Mariano Andreu, tanto en la elección de temas
como en su dedicación a otras actividades artísticas.
Nuevamente la sociedad parisina se hacia eco del éxito
de Mariano Andreu a través del artículo titulado Delaunay et Andreu de Gaston Poulain,
publicado en la sección de Les Arts en
La Dépèche
de Paris, el mes de Enero de 1947. En el texto Poulain equiparaba
a los dos artistas por su calidad interpretativa, se valía para entrar
en su valoración en la competición entre dos galerías
ubicadas en la avenue de Messine, la número 10 para hacer un homenaje a
Robert Delaunay y la número 15, conocida como Galerie Messine, para
ofrecer la visión italiana de Mariano Andreu. A continuación
elogiaba la pintura del catalán, comparando su estilo al de otros
artistas:
«M. Mariano Andreu est plus savant encore que
son compatriote, M. Salvador Dalí, le surréaliste de la
dernière heure. A côté d'un Jean Dupas, il fait, du simple
point de vue technique, figure de maître. Il rendrait jaloux, si ce
n'était une personnalité reéllement originale, Courmes
lui-même, Courmes si inquiètant et Courmes si pur. M. Mariano
Andreu est en possession d'un métier du diable. C'est un luthier de la
peinture. Nous disons bien un luthier et non un horloger, car ses oeuvres
strictement harmonieuses, malgré leur précision, ne font aucune
place à la mécanique.
De savants daprés, quelques clins d'oeil du
côté d'Apollon, «suivez-moi Belvédère», une
rèverie vers les collines de Giotto et les colonnes de Mantegna, et le
parfum du soffle du surréalisme, coupant chez beaucoup comme un
bistouri, mais qui chez M. Mariano Andreu garde le charme d'une gravure de
modes, la séduction des Parques que fuit le chevalier d'Orsay. De tous
ces appels à tant de délicieux motifs. M. Mariano Andreu tire une
oeuvre aimablement hybride, qui va de Chirico à Halicka».
[24]
En los años cincuenta retoma el tema de los bodegones
y naturalezas muertas. Andreu es un artista que ha madurado y presenta los
elementos, utensilios de cocina y alimentos, en su ambiente más
cotidiano como protagonistas, marcados por un fuerte realismo.
La Galerie Charpentier
en el mes de Abril de 1954 recoge una monográfica del pintor sobre este
género pictórico titulada Naturalezas
Muertas. Le pain et le vin.
[25]

John
Bauer, director de
la
American Gallery
de Los Ángeles inauguraba el 3 de
Octubre de 1955 una exposición dedicada exclusivamente a Mariano Andreu.
Se exhibieron sesenta y una piezas entre óleos, dibujos, grabados y
acuarelas, gracias a la colaboración de los esponsores: George Cukor,
Baron George Hoynigen-Huene, Grand Duchess Irene of Russia, Kate Drain Lawson,
David Loew, The Melander Shakespeare Society of Santa Barbara y el
Príncipe Felix Youssoupoff.
[26]
Al año siguiente, en París, René
d'Uckerman de
la
Galerie Montmorency
solicitaba obra al pintor para una
exposición que llevaría por título: Natures Mortes. Justamente el hecho de que una galería
parisina se dirija al artista testimonia el interés que hay en la ciudad
por adquirir su producción artística.
[27]
Paralela a esta propuesta, en Los Ángeles (California), y como
continuación a la anterior exposición en
la American Gallery
,
en el County Museum se exhibían entre el 9 de Marzo y el 3 de Junio con
el título Costume Design for the Theater, los diseños del vestuario utilizado en diferentes representaciones
teatrales. De Mariano Andreu se mostró el vestuario para las obras
teatrales de Don Juan (1936); de Hamlet (1951); de Malatesta (1953); de All's
Well that Ends Well (1955); la litografía de Casandra y Andromaca
para La guerre de Troie de Jean
Giraudoux; el dibujo en lápiz del vestido que llevaría John
Gielgud como Benedick en Much Ado about Nothing (1955), la mayoría cedidos por Rudolf Holzapfel, miembro de
la Melander Shakespeare
Society.
[28]
A Mariano Andreu siempre le atrajo el mundo de la
farándula, el teatro y el cine, por este motivo compaginó su
pintura con escenografías y figurines para el mundo del
espectáculo. No obstante, a medida que pasaban los años y por las
circunstancias antes señaladas, cada vez más y con más
intensidad se implicaba en el mundo de los actores,
[29]
y su nombre desaparecía paulatinamente de las galerías. Desde su
inicio en el Künstler Theater de Munich con Odysseus (1913) su carrera en esta disciplina artística no
paró. Realizó el decorado y el vestuario para el ballet Sonatina interpretada en
la Opera Comique
de
París (1928) por la bailarina
la Argentina
; para la coreografía del Don Juan de M. Fokine en el Alhambra Theatre
de Londres (1936), y para la de La guerre
de Troie n'aura pas lieu de la compañía de L. Jouvet en el
Athené de París (1935). Pero es a partir de los años
cincuenta cuando su dedicación es más intensa y participativa. No
sólo realiza los figurines y escenografías sino que el propio
artista vive y se implica en este mundo. Espectáculos que se estrenaban
y que después iban de gira por Europa, títulos como Le maître de Santiago para el
Théâtre Hebertot de París (1948); Much Ado About Nothing, Hamlet y All's well that ends well de W.
Shakespeare para el Memorial Shakespeare Theatre de Stratford upon Avon (1949,
1950 y 1955); The Trojans para
la Royal Opera
House de
Londres (1957), y su último proyecto L'Atlàntida del poema de J. Verdaguer y música de M. de Falla (1961).

También incrementó su
colaboración en la ilustración de libros, de sus primeras
aportaciones en el mundo del libro antes señaladas como las
litografías para el Almanaque de Eugeni d'Ors (1928) y en L'ame du cirque de Louise Hervieu
(1924), vinieron otras como los aguafuertes en Les papiers de Cléonthe de J.L.Vaudoyer (1928); el grabado
en boj de Amphitrion 38 de J.
Giraudoux (1931); y las litografías en D'Ariana a Zoe (1930); Esquisses
havaiennes de J. L. Vaudoyer (1930); Mon
Amie Nane de J. P. Toulet (1934); Encore
un instant de bonheur de H. Montherlant (1937 y 1947), y Huit artistes du livre de Pierre Normand
(1939). Pero tal como fue acrecentando su vinculación con el mundo del
espectáculo, también lo fue progresivamente su producción
como ilustrador de libros de lujo, otro de sus refugios artísticos a
partir de los años cuarenta. Nuevamente es remarcable su trabajo en boj
en La princesa Babylone de Voltaire
(1945); y las litografías en Traité
du beau Rôle de Jean Lambert (1945); en Trente Artistes du livre de Pierre Normand (1945); en L'Exil, suivi de Parsiphaé de H.
de Montherlant (1946); en Théseé de A. Gide (1947); en L'Apollon de
Bellach de J. Giraudoux (1947); en Le
Maitre de Santiago de H. de Montherlant (1948 y 1950); en
La
Vénus
d'Ille de P. Mérimée (1961, litografías de 1937); en
La
Petite Infante
de
Castilla de H. de Montherlant y en Le
Journal des Jeunes Personnes. Esquisses de Danseuses Espagnoles (1947); en L'Opera des Gueux de J.Gay (1947); en Un voyageur solitaire est un diable de
H. de Montherlant (1947); en Suzanne et
le Pacifique de J. Giraudoux (1955); en Don
Juan de H. de Montherlant (1958); en L'état
de Siège de A. Camus (1958); en Oeuvres
Littéraires diverses de J. Giraudoux (1958, litografía de
1930); en La guerre de Troie n'aura pas
lieu de J. Giraudoux (1945 y 1954); en Supplément
au Voyage de Cook de J. Giraudoux (1935, 1937 i 1954); en Les sonnets et Elégies de L.
Labé (a. 1950); en Platero y yo de J. R. Jiménez (1956), edición en la cual Picasso
elaboró la portada; en Théâtre
Complet de J. Racine (1961), y en Oeuvre
poètique de L. Perrin Labé (1975).

Aún así, su
participación en alguna exposición continuó.
La Galerie Isy
Brachot
Fils de Bruselas ubicada en la 62A Avenue Louise le dedicaba una
monográfica titulada con su nombre, Mariano
Andreu, del 17 de Diciembre de 1960 al 5 de Enero de 1961. En
la Brown Thomas
New
Gallery, de Dublín, se exhibía obra del artista catalán
del coleccionista R. Melander Holzapfel del 10 al 24 de Junio de 1961. Ese
mismo año en Londres en The Arts Council participó con sus
dibujos para la obra The Trojans, junto con otros artistas dedicados al diseño de vestuario y
escenografías para obras teatrales.
[30]

En Francia obtuvo diversos
reconocimientos académicos y sociales entre los cuales destacan el
título de Chevalier de l'Ordre National de
la Légion
d'Honneur, certificado por el Grand Chancelier y otorgado por el
Président de
la République Française
a Mariano
Andreu el 7 de Agosto de 1931.
[31]
En 1953 el Prix l’Ille de France por su óleo Le potager de Corot a
la
Ville
d’Auvray (1926)
[32]
y en 1958 su nombramiento como Membre associé de l'Academie de Beaux
Arts en Francia, honor que recibieron pocos extranjeros y compartió con
el general Eisenhower.
[33]
Por este galardón Andreu recibió de Alfonso XIII el
espadín. Este título permitió a Mariano Andreu representar
a Francia en su propio país, España, con motivo del homenaje a
Velázquez celebrado en
la Real Academia
de San Fernando, el 9 de Diciembre
de 1960.
[34]
A partir de los años sesenta Mariano Andreu vuelve a
su país e intenta obtener el reconocimiento que ha logrado
internacionalmente. Participa en
la Exposición
de Pintura Catalana, desde la prehistoria
hasta nuestros días celebrada en el Casón del Buen Retiro el
año 1962.
[35]
Este
mismo año
la Diputació Provincial
de Barcelona
concedía a Mariano Andreu la medalla de honor del Institut del Teatre de
Barcelona y el artista, a su vez, regalaba a
la Junta
de Museus de la ciudad
su fondo de figurines y escenografías teatrales.
[36]
El Museo de Arte Escénico (hoy Institut del Teatre)
junto con
la
Diputación Provincial
de Barcelona rendían
homenaje al pintor por sus cincuenta años de servicio al teatro
universal. Se inauguró una exposición el 21 de Febrero de 1963 en
el Palau Güell.
[37]
Un año después era nombrado Académico por
la Reial Acadèmia
de Belles Arts de Sant Jordi.
[38]
El Ayuntamiento de Bayonne exhibía un compendio de
obra de diferentes artistas en Expressions
65, rencontre d’artistes contemporains, del 3 al 22 de Mayo de 1965, entre
los cuales figuraba Mariano Andreu. Ese mismo año del 16 al 30 de
Noviembre en París su obra formaba parte de Les peintres illustrateurs de
la Collection
des Prix Nobel de Litterature,
celebrada en
la Embajada
de Suecia.
Finalmente en su ciudad natal el Museo Municipal junto con el
Ayuntamiento organizaba una exposición en beneficio del Asilo de las
Hermanitas Pobres con obras cedidas por Mariano Andreu, inaugurada el 18 de
Diciembre de 1966. Después la barcelonesa Sala Vayreda del 7 de
Diciembre al 11 de Enero de 1968 ponía a la venta algunas de estas obras
en una exposición titulada Exposición
y venta de siete cuadros a beneficio del asilo de las Hermanitas de los Pobres
de Mataró.
De nuevo, en el atardecer de su vida será en el
país vecino dónde Andreu volverá a ser llamado para
participar en exposiciones. En 1972 en el Château de Ville d’Avray,
aportaba su obra en la muestra titulada Ville
d’Avray hier et aujourd'hui celebrada del 29 de Junio al 7 de Julio. Un
año después la ciudad de Bayonne, en los salones del
Ayuntamiento, exhibía su obra junto con la de artistas como Pablo
Picasso, George Braque, Alberto Giacometti y Joan Miró en Expressions. Rencontre d’artistes
contemporaines, del 20 de Abril al 15 de Mayo. Repetía la
experiencia el año siguiente con obra de artistas contemporáneos
titulada Expressions 74, esta vez
además de Andreu y otros artistas franceses participaba Salvador
Dalí.
Después de su muerte (1976) son pocas las exposiciones
remarcables que han rendido homenaje a Mariano Andreu, todo y así en
ellas se puede apreciar qué significó toda su trayectoria
artística. En 1978
la Galería Padró
presentaba una Exposición Homenaje a Mariano Andreu
1888-1976 con obras procedentes de la familia del artista y coleccionistas
barceloneses.
[39]
En su ciudad natal, Mataró, el Museu Comarcal del
Maresme ofreció una muestra antológica del polifacético
artista titulada Marià Andreu
1888-1976, del 16 de Junio al 27 de Agosto de 1995. Organizada por
la Comissió
d'Arts Plàstiques del Patronat Municipal de Cultura, con la ayuda del
Departamento de Cultura de
la
Generalitat
de Catalunya y del Institut del Teatre de
la Diputació
de Barcelona.
[40]

Además
del catálogo editado con motivo de la venta de la obra de Mariano Andreu
de su casa en Biarritz (1984),
[41]
la Oriol
Galería
d'Art de Barcelona realizaba un pequeño
catálogo de óleos y dibujos de Mariano Andreu que se
ponían a la venta (1997), nos referimos a dos ediciones privadas. Estos
son los pocos ejemplos que en nuestro país han intentado difundir la
importancia de este artista individualmente, por eso es tan importante esta
exposición de dibujos y bocetos de Mariano Andreu, procedentes de la
familia del artista, en los cuales se halla el alma de sus obras. Si esta
oportunidad no se hubiera producido permanecerían en el anonimato y
hubiéramos perdido una cita importante para comprender el proceso
artístico y evolutivo de Mariano Andreu. Una ocasión única
para los historiadores del arte, pero sobretodo para sus coleccionistas.
A través de algunos ejemplos que hemos citado, de
obras relevantes que formaron parte de exposiciones a un nivel internacional,
hemos podido conocer los cambios en la producción artística de
Mariano, siempre evolutiva y experimental. Después de un meritorio acercamiento
al modernismo anglófilo catalogado por Eugeni d'Ors de Decadentismo como
primera manifestación del Noucentisme, pasa a un cubismo
sintético, muestra final de este movimiento, más cercano a Juan
Gris que a Pablo Picasso. Todo y así es totalmente picassiano cuando es elegido
junto al malagueño para representar el arte de vanguardia francés
en Osaka y Tokio, figuras rotundas que en Londres, la galería Claridge
consideró que formaban parte de la corte estilística de Picasso
en 1927 y en esta misma ciudad
la Tate Gallery
incluía a Andreu en la
exposición de 1990 On Classic
Ground. Picasso. Léger, de Chirico and the New Classicism 1910-1930.
[42]
Recientemente en Málaga, el Museo Casa Picasso, el mes de Septiembre de
2002, expuso
la Joie
Géométrique
(1930) de Andreu junto a la obra
de otros artistas bajo el título La
intensidad del azogue "Picasso en otros artistas", estableciendo
de nuevo esta relación.
Otras exposiciones colectivas realizadas en España
recuperaban otras tendencias estilísticas de Mariano Andreu: en
Barcelona en el Centre de Cultura Contemporània, El Noucentisme. Un projecte de modernitat celebrada del 22 de
Diciembre de 1994 al 12 de Marzo de 1995; en
la Sala
d’Art Artur Ramon, Entre París i Barcelona: Vint-i-cinc anys de gravat
català (1915-1940), del 23 de Marzo al 29 de Abril de 1995, de nuevo
repetía en Pintures d’entreguerres
(3) 1915-1944, del 26 de Octubre al 25 de Noviembre de 2000 y en L’últim XIX i el primer XX , del
11 de Enero al 24 de Febrero de 2001, y finalmente
la Sala Parés
en
la Exposició Extraordinària
de Nadal, del 9 de Diciembre 2000 al 7
de Enero de 2001.
Madrid, también se unía a agrupar al artista
catalán en movimientos concretos como
la Galería Guillermo
de Osma en Ismos: Arte de Vanguardia
(1910-1936) en España, presentada de Mayo a Julio de 1996;
la Fundación Cultural
Mapfre Vida en La generación del
14. Entre el novecentismo y la vanguardia (1906-1926), de Abril a Junio de
2002; recientemente el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia y el Artium de
Vitoria con Huellas dalinianas, del 6
de Julio al 18 de Octubre de 2004 y del 10 de Noviembre de 2004 al 27 de
Febrero de 2005, y de nuevo
la Galería Guillermo
de Osma en La pintura del 27, del 24 de Febrero al
22 de Marzo de 2005.
En su obra aflora siempre su dominio
del dibujo, figuras bien delimitadas que en algunas ocasiones utiliza una
pincelada pastosa y atrevida acercándose a la libertad cezaniana seguida
por los impresionistas. Se aprecia en su paleta el estudio e inspiración
en obras de Velázquez, El Greco y, como hemos dicho, en la de artistas
del Renacimiento italiano. Concibe representaciones surrealistas, un marco que
le permite mostrar dos ambientes muy distintos de una sociedad entre el lujo y
la destrucción. Hasta llegar a su concepción totalmente realista
en sus bodegones de los años cincuenta, claramente inspirados en el
barroco español.
Una propiedad a resaltar de la obra de Mariano Andreu es la
atracción coleccionista de sus admiradores. Adquieren una obra de la
cual no quieren desprenderse, un hecho que explica porqué no circula o
es difícil de encontrar en el comercio. Atesoran y disfrutan de su
dibujo y de sus formas y se recrean en sus fantasías, que analizadas con
más profundidad, todo y que muestran un aire complaciente, en muchos
casos son eco de lo que sucede socialmente. Estos edificios rotos, de un
barroquismo insultante, y sus figuras retorcidas, manieristas y contrahechas
son inconformistas como así se manifestó Miguel Angel y
así pueden ser leídas.
[43]
Por eso muchas entidades museísticas y sobretodo
coleccionistas privados tienen su obra. Entre las primeras destacan el British
Museum de Londres; Chateau Mussée de Cagnes sur Mer; Toledo Museum of
Art (Ohio); Detroit Museum of Arts (Michigan); el Institut del Teatre de
Barcelona; el Museu comarcal del Maresme-Mataró; el Museu Cau Ferrat de
Sitges; el Museu d'Arts Decoratives de Barcelona, entre otras instituciones.
Esther García Portugués
Las obras de la exposición.
La galería de José de
la Mano
recopila una
antológica de dibujos y esbozos de su primera etapa cómo pintor.
Período en que Mariano Andreu experimentó y asimiló las
innovaciones plásticas del momento. Además incluye algunos de los
óleos de esta primera etapa que se sitúan entre los años
diez y veinte. Cómo diseñador del vestuario y
escenografías teatrales también la galería aporta un
ejemplo de cada uno de ellos que hemos atribuido a los que realizó para
el ballet de Don Juan interpretado
por el Ballet de Montercarlo según la coreografía de Michel
Fokine.
[44]
Esta monográfica al
polifacético artista recoge sus grandes temas: el retrato, la naturaleza
muerta, el desnudo y los personajes de la farándula, teatro, cine y
circo. Géneros artísticos todos ellos tratados con sumo cuidado,
en los cuales se detecta su refinamiento y sus conocimientos de hombre cultivado
en fuentes clásicas y literarias. Su obra no obedece al azar, incluso en
sus estudios preliminares cuando busca la posición y el espacio que
ocupará cada figura en sus composiciones más complejas.
En los retratos Mariano Andreu penetraba en los rasgos
característicos de los personajes, transmitía sutilmente el
mensaje que identificaba a cada personaje y al valor que les quería
conferir. Concretamente en la pintura que se exhibe en esta exposición,
el Torero es Ismael Smith, su amigo,
[45]
con la postura banal en la disposición del torero, ayudado por la rosa
en la boca y los brazos en jarras, Andreu se aleja de las connotaciones propias
del tema supuestamente a tratar: la bravura y el desplante. Se ayuda de una
clave casi imperceptible, el anillo, el cual muestra y es identificador del
grupo al cual perteneció, el Decadentismo definido por Eugeni d'Ors. El
desnudo femenino es un retrato de una adolescente que ha pasado al estadio de
señora, el blanco como símbolo de pureza es trastocado por la
rosa, detalle que su paleta resalta. En el retrato de las jóvenes todo y
que no se han identificado se intuye una relación familiar por los
elementos que envuelven la representación. El retrato de la joven es uno
de los numerosos que realizó a las señoritas de su entorno
social, de buena posición. Otros retratos como el dibujo atribuido por
la familia a Dante, muestra su habilidad para conseguir en pocos trazos la
esencia del retratado.
En las naturalezas muertas hemos distinguido tres
tipologías, en tres etapas diferentes. La primera, la experimental en
dónde el artista utiliza diversas técnicas y estilos, como el
cuadro de los Floreros aquí expuesto, de pincelada pastosa y corta,
cezaniana. En la segunda etapa, correspondiente a los años veinte,
domina la búsqueda de las texturas, la vida está presente todo y
tratarse de un género denominado de naturalezas muertas. La
composición, que exhibe la galería, resalta cada elemento en su
individualidad y perfectamente armonizados en su conjunto, todo y obedecer a
diferentes texturas. Estos elementos son unos clásicos para el artista,
repetidos hasta la saciedad porqué forman parte de su vida, la
máscara, la pipa, el libro y la botella o jarra. El libro abierto como
un acordeón, recoge el instante en el cual ha sido dejado repentinamente
y sus páginas vuelan para buscar su descanso. Objetos que denotan su
materia, perfectamente dispuestos para ser aplaudidos individualmente y en su
conjunto consigue una relación que los hermana, dónde la luz, el
color y la transparencia juegan un papel importante. En sus composiciones
musicales predomina más el dibujo, los instrumentos los dispone para ser
observados, pero al mismo tiempo sugieren que acaban de ser tañidos y
dejados por los músicos después del concierto. Muy diferentes son
los bodegones de los años cincuenta, cada verdura y hortaliza y la loza,
así como la alacena y los estantes donde se alojan consiguen ser fieles
a la realidad, un hiperrealismo propio del trampantojo. En este período
las aves y otros animales muertos, así como los utensilios están
a punto de ser alcanzados no sólo por la vista sino por la mano del
espectador. Presenta un tratamiento estético de los bodegones del
barroco español. Los objetos no se disponen para ser vistos rompiendo su
gravedad como en los años veinte, por ejemplo en el dibujo de
composición cubista presente en esta exposición, ahora se colocan
dentro de la más pura realidad, todo y que son irreales porqué
obedecen a la realidad del artista. Por eso su amigo Henry de Montherlant
escribió como presentación de la exposición en
la Galeria Charpentier
del año 1954.
«Je ne crois pas qu'une nature morte ait
jamais existé dans la réalité. Mais il aime
l'irréel. Ce Catalan espagnol, que touche de son aile l'Ange du Bizarre,
a créé une irréalité qui lui est propre, une
poésie contournée et précieuse, assez forte pour fasciner
ceux-mêmes (dont je suis) qui se connaissent pour très
étrangers au génie dont elle procède».
[46]
El desnudo y los personajes de
la Comedia
del Arte fueron
dos de los temas más recurrentes en la obra de Mariano Andreu.
Justamente son los protagonistas de los dibujos de esta exposición.

En sus desnudos hace alarde de su
dominio de la anatomía, busca el movimiento y la contorsión
forzada para mostrar en su plenitud la naturaleza del cuerpo. En sus
composiciones finales, sobretodo en los óleos, se aprecia cómo
los personajes representados precisan del desnudo para ser vestidos y ofrecer
una perfecta sintonía entre el vestido y el cuerpo. De esta manera
conseguía el movimiento y la gracia que caracterizo toda su obra.
Especialmente cuando el tema era el mundo de la
farándula, explotaba todas las posibilidades anatómicas. Llegaba
a realizar hasta veinte o treinta dibujos de un mismo personaje hasta hallar
aquel punto o tensión corporal idónea. En esta muestra tenemos
algún ejemplo que podemos documentar y todos ellos tienen un valor muy
preciso como origen de su resultado final. De esta manera estos esbozos plasman
sus pentimenti, y constituyen un
testimonio documental de primera mano muy atractivos para entender el
procedimiento del artista.
Sus personajes afloran esa visión andrógina,
entre figura femenina y la masculina. También añade un
ingrediente más, una visión divina, símbolo de su
adoración y respeto hacia su esposa, que trasciende a lo que representa
la mujer para el artista. En las cartas de Andreu a su futura esposa, que se
exhiben en la vitrina de la exposición, se muestra adorable y dispuesto
a bajar al mundo de Hades para conseguir su amor, siguiendo los pasos de Dante
en
la Divina Comedia.
Al
mismo tiempo desvela su desolación y añoranza hacia la que
había de ser su esposa, una doble actitud propia del personaje de
Pulcinella con quien el artista se sentía identificado.
Se representa como Pulcinella ante la esquiva Colombina. Por este
motivo el Pulcinella en numerosas de sus composiciones no es más que la
visión que tiene del hombre, de su propio yo, y como única manera
para acercarse a la mujer. Todo y así, el tratamiento artístico
del hombre es sensible a ser percibido entre la ambivalencia de sexos, producto
de sus relaciones amistosas e intelectuales que muy tempranamente inicio con
Néstor, Ismael Smith y después forjó con H. de
Montherlant, J. Gilgaud, A. Guiness y otros personajes del mundo del teatro y del
cine.
Sus desnudos pueden clasificarse de belleza clásica
todo y que lo contrahecho evidencia su conocimiento y asimilación de la
obra de Miguel Ángel y de la concepción que los griegos
tenían de la belleza del cuerpo: un perfecto dominio de las formas y del
movimiento.

El dibujo de Mariano Andreu es la
esencia de su trabajo y el alma de futuras representaciones artísticas.
En el trazo del dibujo se detecta su interés por lograr el movimiento en
su desnudez. Sus esbozos investigadores de la anatomía son su intento
logrado para llegar a la expresión con los mínimos recursos. El
British Museum interesado por la obra de Mariano Andreu en 1926 adquiría
un esbozo de un caballo, identificado como tal a través de una
línea que perfila el cuerpo del equino.
En un solo trazo conseguía las características
del personaje y representaba el punto de vista que lo dignificaba.
Especial relevancia tienen sus "escorzos", el
conocimiento perfecto del cuerpo, propio de un pintor que domina la escultura.
En los contrapostos vehicula la
elasticidad que sólo puede venir de su admiración por los
personajes de la farándula, el teatro y el circo.

De esta manera rompe expresamente
las figuras para dar expresión a la acción, pero sobretodo son
sus manos el recurso más utilizado por el artista para potenciar con el
gesto la acción. Manos vivas, tortuosas y alargadas son las
protagonistas que dan un sentido alegórico al tema, el cual va
más allá de la aparente escena social y de la elegancia y
exquisitez que respira la composición. Unas manos expresivas cercanas a
la terribilità de Miguel
Àngel y la desesperación de Oscar Kokoschka, solo que Mariano
Andreu transmite en ellas la esencia del retratado y no precisa de una
pincelada agresiva y de los colores crispados. Es a través del dibujo,
en unas manos exageradas y con una pincelada suelta pero elegante que consigue
el mismo efecto. Características que lo hacen identificable, personal e
ingenioso en sus recreaciones fantásticas.
Mujeres divinas en muchos casos majestuosas, sentadas con
donaire y gracia, siempre púdicas en su desnudez. Juega con el dominio
de su lápiz y del carboncillo con las formas geométricas,
preferentemente redondas, volúmenes que denotan su conocimiento en la
práctica escultórica, pero sin excluir la línea cortante y
perfilada.

El dibujo titulado
la Abundancia
, presente en la sala, prefigura el
primer estadio antes de pasar al grabado en boj y ser reproducido como
frontispicio de un menú para una cena que se celebró el 9 de
Noviembre de 1931 en honor al Commissaire Géneral de Danemark en el
Hotel George V. Acto paralelo a
la Exposition Coloniale
Internationale que se realizaba en París.
[47]
Cena en la cual tuvieron un papel destacado el matrimonio Andreu y, a la vez,
es un ejemplo de los recursos del artista para interpretar las fuentes literarias
y adornar apropiadamente el evento.
Otro de los dibujos aquí presentes corresponde al
desnudo masculino en acción, el cual nuevamente pasará al boj,
madera trabajada que muestra la exposición para valorar sus resultados.
Ejemplo del proceso artístico de Mariano Andreu.

Entre los dibujos cabe destacar de
esta exposición aquellos que nos permiten descifrar como eran sus pasos
previos a una composición mucho más compleja. Asi dos ejemplos de
esta exposición son estudios de dos obras de los numerosos óleos
más valorados y apreciados por los coleccionistas, el primero
corresponde al que conserva el Institut del Teatre de Barcelona y el segundo
pertenece a un coleccionista barcelonés.

Eugeni d'Ors ya detectó en Los Ambulantes (1924) este proceso artístico de
Mariano Andreu cuando añadía a la valoración del
óleo que: «hay, esparcidos en la
composición ( interior como tal composición, por otra parte), no
uno, sino varios bodegones y desnudos de gran valor, que podrían
recortarse, lográndose con cada uno un cuadro excelente».
[48]
Justamente, esto es lo que tenemos en esta exposición dibujos que en si
mismos son obras de arte, los cuales unidos a otros configuran composiciones
excepcionales.
Esther García Portugués
Claudio Coello 6 28001 Madrid tel.
(34) 91 435 0174 galeria@josedelamano.com