MANUEL HERNÁNDEZ MOMPÓ
(Valencia, 1927 - Madrid, 1992)
Desde muy temprano y quizá marcado por el trabajo de su padre, profesor de pintura en la escuela del ayuntamiento valenciano, Manuel Hernández Mompó alternó los estudios básicos y de bachillerato con las clases de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Valencia, donde ingresó en 1943; allí fue compañero de artistas españoles que, como él, alcanzarían reconocimiento nacional e internacional años después, entre ellos Sempere, Genovés y Vento. En 1948 logró una beca para pintar en Granada, en la Residencia de Pintores. Tres años después, una nueva pensión de tres mil pesetas le permitió viajar a París y entrar en contacto con los círculos de pintores informalistas, que marcarían su producción posterior; hasta entonces, Hernández Mompó había centrado su atención en los paisajes y los retratos. Los viajes fueron una constante de su vida, y entre 1954 y 1955 pasó una larga temporada en Roma, donde conoció a su esposa, la holandesa To-Postma, con quien tendría dos hijas y un varón; allí estuvo pensionado por el Departamento de Cultura del Ministerio de Educación Nacional para desarrollar sus estudios en la Academia de Bellas Artes de España; en 1954 fue premiado por la Navegación Italiana en la Exposición Internacional de Viareggio. Frecuentó después los cenáculos informalistas durante su estancia en Amsterdam, y se estableció en 1957 en Aravaca (Madrid). En 1958 disfrutó de una beca de la Fundación Juan March de Madrid, fue Gran Premio Nacional de Pintura y Primera Medalla de Pintura en la Exposición Nacional de Bellas Artes. Entre 1963 y 1973 alternó estancias en Ibiza y Madrid; en 1973 viajó a Estados Unidos, residiendo durante casi un año en California. A su vuelta a España se estableció en Palma de Mallorca, en 1974, y cuatro años después en Alaró (Palma de Mallorca). En 1975 conoció a Rafael Alberti en Roma, con quien colaboró para la carpeta Alberti por España. Hernández Mompó expuso en Madrid, Valencia, Granada, Gijón, Roma, Rotterdam y participó en exposiciones colectivas nacionales y extranjeras. Entre los premios más importantes que recibió durante su larga y prolífica carrera destacan, sobre todo, el Premio Unesco recibido en la XXXIV Bienal de Venecia de 1968. Su inicial producción figurativa se vio profundamente marcada por la experiencia del expresionismo abstracto y el informalismo, aunque sus obras nunca perdieron la realidad como referente, en obras de imaginería figurativa y poética mezclada en armonía con elementos abstractos y ricos efectos de superposición que recuerdan, en parte, la mejor producción de Paul Klee.
Manuel Hernández Mompó murió en Madrid en 1992.
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Novios, 1961 |
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Composición, 1973 |
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