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Mariano Salvador Maella (1739-1819)

Muerte de Santa Leocadia

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1774-75 INS.: “Nº 21” (a tinta áng. inf. dcho.) Lápiz y aguada/Papel. 570 × 500 mm

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En la pormenorizada descripción que Antonio Ponz despliega en su Viaje de España de la catedral de Toledo sostiene:

“En las paredes del claustro de esta Santa Iglesia hay pintados varios asuntos de la Vida, y Pasión de Jesu-Christo, y son de aquel gusto anterior á Alonso de Berruguete; en el qual, aunque se imita la Naturaleza con verdaderas expresiones, no es todavía con aquellas nobles ideas que se siguieron, sobre cuya materia ya hemos hablado. La lástima es, que las tales pinturas están ya casi del todo destruidas, quedando poco de ellas en su integridad; pero es bastante para conocer lo que fueron. Dios quiera que si este claustro se pinta de nuevo, como algunos han hablado, se eche mano de sugeto que merezca, por su habilidad, dexar sus obras en este dignisimo lugar”(1)

. Este claustro había sido levantado por el maestro Alvar González en época del arzobispo Pedro Tenorio, y en el siglo XV sería decorado además de por otros artistas con pinturas murales de Pedro Berruguete.

No obstante en las postreras décadas del siglo XVIII el ciclo de frescos que lucía el claustro de la catedral de Toledo se presentaba arruinado casi por completo, por lo que comenzaba a ser improrrogable la configuración de una nueva ornamentación. En los meses inaugurales de 1772 Francisco Antonio Lorenzana tomaba posesión de la sede toledana tras su paso por México. En el transcurso de su mandato se llevará a cabo una de las más intensas empresas decorativas emprendidas en nuestro país. La proximidad del prelado a Carlos III sin duda allanó cualquier tipo de impedimento en la consecución de los mejores artistas que se pudieran localizar en el feudo hispano. El 27 de abril de 1773 el cardenal Lorenzana requería del marqués de Grimaldi el permiso del monarca para que Mariano Salvador Maella y Francisco Bayeu se incorporaran a las obras de su catedral pues “Estoi en animo da hacer qe. se pinte nuebamte. el Claustro de esta mi Sta. Igla. Primada, que se halla indecente con transcurso de tantos años”(2). La voluntad de este ilustrado era manifiesta ya que aspiraba a captar a los mejores pinceles de la corte hispana consciente de que se habría de erigir en un espacio de tremenda trascendencia, como en efecto había de suceder.

El 30 de enero de 1774 Mariano Maella solicitaba la dignidad de Pintor de Cámara declarando encontrarse “al presente para hir a la Ciudad de Toledo, en compañía de dn. Franco. Bayeu”(3). En efecto durante los meses precedentes se habían verificado las gestiones precisas para lograr la autorización regia para que ambos pintores conformaran el ornato al fresco del claustro de la catedral primada de Toledo. El 26 de diciembre de 1773 Lorenzana prevenía al deán Aurelio Beneito:

Mariano Salvador
Maella. Aparición de Santa
Leocadia a San Ildefonso.
Madrid, Real Biblioteca
de Palacio
.

Mariano Salvador Maella. Triunfo de la Paz. Colección particular.

“En el claustro es preciso el pintarle de nuevo, pues como ve Vs. toda la Pintura antigua está descostrada, y ahora se pondría con toda firmeza, y para que sea obra digna de los Siglos venideros, he pedido a S.M. su rl. permiso para que baian a pintarle a el fresco dos Pintores que son de lo más diestros y singulares en este arte, y han Pintado en los Palacios Rs. y actualmte. están trabajando, pero SM. ha manifestado mucho agrado en que pasen a Toledo, y en estando oy después de acabado el Claustro, renobaran la pintura de la Capilla de Nra. Sra. del Sagrario, y la del Relicario, como también acabaran de adornar la Sacristía qe. esta hermosa por arriba, e imperfecta desde la cornisa abajo”(4).

El primer episodio de este ambicioso plan de renovación pictórica de la catedral de Toledo se verifica el 26 de febrero de 1774 ya que “se libraron a Dn. Franco. Bayeu, y Dn. Mariano Maella, Pintores de S.M: dos mil rs. de vn. al respecto de un mil rs. a cada uno los mismos que su exa. manda darles de ayuda de costa por una bez pr. el trabajo de haber benido a reconocer el claustro de esta dha. sta. Iga. y enterarse de los asuntos que han de Pintar en él; como consta del Decreto con fha 23 del corriente”(5)

. En la elección final de los temas a representarse habrían de escucharse bastantes opiniones ya que el 26 de diciembre de 1773 el cardenal Lorenzana requería al deán Aurelio Beneito: “espero qe. Vs. me aiudará en formar los asuntos qe. se han de pintar en el Claustro, para lo que hable con los Pintores sobre mi idea de qe. se figurasen los 18 Concilios toledanos antes de la invasión de los moros Según el Borrador qe. embiaré a Vs. más dicen qe. esto corresponde mejor para las lunetas, qe. están debajo de las bobedas, y qe. para los lienzos convendria elegir asuntos en qe. acrediten su habilidad. Estos asuntos podrian ser, en un lienzo los principales subcesos de sn. Eugenio primero, en otro los de sta. Leocadia, quando se lebantó del Sepulcro para alabar a Sn. Ildefonso, y tambien su fallecimto. en la Carcel; en otro lienzo se puede poner algun otro asunto de los tapices del sr. Cardenal Portocarrero, qe. es la misma idea de los lienzos del Hospital de sta. Cruz y en el quarto, por caber poco, se renobará la idea de la extincion de las Comunidades que está alli figurada. Finalmte. alla iran los Pintores a ver el Claustro, y tiene Vs. tpo. para elegir de estos asuntos los qe. mejor le parezca”(6).

De esta misiva se infiere cómo el poderoso promotor de esta campaña mural ya se había entrevistado en Madrid con esta pareja de discípulos de Mengs para anunciarles su encargo y convenir la iconografía de los frescos. Con toda seguridad en el momento de desplazarse Maella a Toledo en el mes de febrero de 1774 el deán ya le significa la noticia de que al valenciano se le habían asignado los pasajes de la vida de Santa Leocadia.

Mariano Salvador
Maella. Aparición de Santa
Leocadia a San Ildefonso.
Madrid,
Museo Cerralbo.

Mariano Salvador Maella.
Muerte de Santa Leocadia.
Toledo,
Museo catedralicio.

 

Mientras Francisco Bayeu plantearía diversas escenas de la vida de San Eugenio, Mariano Maella daría comienzo a las suyas. En concreto el dibujo objeto de nuestro estudio corresponde al último pasaje del suplicio de Santa Leocadia que es relatado por Francisco de Pisa de la siguiente manera: “No descansa Daciano de perseguir los siervos de Christo: partiendo de Avila entra en la ciudad de Emerida, adonde adereça semejante su tribunal: y derramando alli cruelmente la sangre de muchos santos, entre ellos fue consagrada a Dios por glorioso martyrio Santa Eulalia: aviendola primero açotado, y despues de varios tormentos finalmente abrasado con fuego. Antes que Daciano bolviese a Toledo, como llegasen a noticia de Santa Leocadia las nuevas destas crueldades, tormentos, y martyrios que Santa Eulalia, y otros Cristianos avian padecido: puestas las rodillas en tierra en la misma profunda carcel, y lugar de su confesión, hizo oración como solia a Dios, y con la gran tristeza y dolor de las nuevas que avia oydo, le suplicava pusiese los ojos, en las ovejas de su rebaño, cuya sangre derramada subia en su acatamiento en olor de suavidad. Y juntamente pidio al Señor, que si el era servido la librase de tanta calamidad, y crueles espectaculos, y la sacase de la carcel y custodia en que estava para que pudiese confesar y alabar con libertad su santo nombre. Y estando asi orando (cosa admirable) puso su dedo pulgar en una durísima piedra del mismo muro, o pared de la carcel, y con el dexó impresa en la concavidad de la piedra la señal de la cruz, con la misma facilidad que si fuera en manteca, o cera blanda (y hasta oy dia se ve y muestra la piedra con la misma señal, en memoria del milagro, en la capilla o iglesia dedicada a esta santa en el mismo lugar que fue su carcel) y acabada esta oración encomendó su espiritu al Señor. El qual fue servido otorgarle lo que demandava, teniendo por bien librarla de la carceleria, y del poder del juez, y de su propio cuerpo, con suave, y quieto fin, y transito: y su bienaventurada anima saliendo deste destierro, y carcel del cuerpo, en gran manera alegró con su venida al sagrado colegio de los Angeles santos en el cielo”(7)

. Maella sabe interpretar con maestría esta crónica con sus pinceles planteando en su composición hasta el mínimo detalle como la cruz que la doncella señalaría con su dedo en la piedra. Este diseño debe considerarse inmediatamente previo a abordar el boceto de presentación con el que Maella acudiría ante el cardenal Lorenzana para alcanzar su aprobación para acometer los frescos y que se conserva en el museo catedralicio de la Ciudad Imperial. Los problemas más significativos que pudiera plantear la realización de esta escena tenían que solventarse ya en su totalidad sobre el papel. La composición por ejemplo aparece aquí perfectamente esbozada y a través de una minuciosa cuadrícula se traslada al lienzo pero además el análisis de luces y sombras se presenta asimismo ultimado antes de tomar los pinceles. Ciertos recursos pictóricos de los que se sirve Mariano Maella son más fáciles de advertir en estos estadios preliminares, ya que por ejemplo, en este dibujo se evidencia mejor cómo la lanza de uno de los carceleros de la santa está estratégicamente orientada con objeto potenciar la diagonal luminosa que parte de la zona superior.

1 Ponz, Antonio. Viage de España, en que se da noticia de las cosas mas apreciables, y dignas de saberse, que hay en ella. Madrid, 1787, t. I pp. 106-107.

2 Archivo Diocesano del Arzobispado de Toledo. Fondo Arzobispos, Lorenzana, Legajo Catedral 1772-1800. De la Mano, José Manuel. “Pintores de Cámara de Carlos III en la Catedral de Toledo: Maella y Bayeu al servicio del Cardenal Lorenzana”. Reales Sitios n.º 143, 2000, p. 52.

3 Archivo General de Palacio. cª. 606 exp. n.º 12. 4 A.D.A.T. Fondo Arzobispos, Lorenzana. De la Mano. Op. cit., p. 58.

5 Archivo Capitular de la Catedral de Toledo. Libro de Frutos 1772 y gasto en el de 1773, ayuda de costa, f. 120. Zarco del Valle, Manuel. Datos documentales para la Historia del Arte Español II. Documentos de la Catedral de Toledo; coleccionados por Don Manuel R. Zarco del Valle. Madrid, t. II, 1916, p. 406.

6 A.D.A.T. Fondo Arzobispos, Lorenzana. De la Mano. Op. cit., p. 58.

7 Pisa, Francisco de. Descripción de la Imperial Ciudad de Toledo, y historia de sus antigüedades, y grandeza, y cosas memorables que en ella han acontecido, de los Reyes que la han señoreado, y governado en sucesion de tiempos: y de los Arçobispos de Toledo, principalmente de los mas celebrados. Repartida en cinco libros con la historia de Santa Leocadia. Toledo, 1605, cap. I pp. 2v-3.

 

 

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