JUAN BARJOLA
Juan Antonio Galea Barjola nació en el seno de una modesta familia de labradores en el pueblo extremeño de Torre de Miguel Sesmero. Tras cursar estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Badajoz, continuó su formación en 1943 en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, alternando las clases con las continuas visitas al Museo del Prado y al Casón del Buen Retiro, donde pronto despertó su profunda admiración por la obra de Francisco de Goya, que dejó indeleble huella en su arte y en su perpetua atención a la figura humana. En 1957 organizó la primera exposición individual en la madrileña Galería Abril y tres años después se hacía merecedor de una beca de la Fundación Juan March que le permitió viajar por Francia y Bélgica, poniéndolo en contacto con el expresionismo noreuropeo. En años siguientes comenzó a exponer en el extranjero, y se sucedieron los éxitos en la Feria de Nueva York y en las Bienales de Venecia, Sao Paulo, Tokio y Alejandría. La consagración y definitivo reconocimiento de crítica y público le llegaría en 1963, con una antológica en la Dirección General de Bellas Artes de Madrid, la medalla Eugenio D’Ors y el Premio Nacional de Dibujo. Entre 1968 y 1975 compaginó la creación artística y la docencia, pues durante ese intervalo fue profesor de Color y Composición en la Real de San Fernando, y también participó en la ilustración de obras de Rafael Alberti, José Hierro y Arturo Gamoneda. El mayor reconocimiento llegó años después, cuando en 1985 le fue concedido el Premio Nacional de las Artes.
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Sin título, c. 1964 |
La obra de Barjola, como era de esperar, sufrió una marcada evolución desde sus jóvenes comienzos extremeños hasta el reconocimiento de la madurez. En los años cincuenta tentó el campo de la pintura abstracta, quizá llevado por la corriente informalista que removió la Europa del momento, si bien es cierto que, acabando la década, volvió a una figuración que no abandonaría nunca, de acentuados empastes y sobriedad cromática. Durante la década de los setenta se decantó por una pintura de marcado contenido social, para evolucionar en los ochenta y los noventa hacia un expresionismo crítico y con vocación de denuncia que se traslada también al uso del color, en mezclas estridentes y contrastadas.
Barjola donó más de un centenar de obras para la creación del Museo Barjola en Gijón, decisión a la que, seguramente, se vio impelido por los orígenes asturianos de su esposa, Honesta Fernández, con la que tuvo un hijo, el arquitecto José Antonio Galea.
Juan Barjola murió en Madrid, a los 85 años de edad, el 21 de diciembre de 2004.
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