Casado del Alisal nació en Villada, en la provincia de Palencia, en 1830, pero pronto se trasladó a Madrid para aprender el oficio de la pintura bajo la diestra dirección de su maestro, Federico de Madrazo. Quizá por las buenas artes de éste y por el talento natural, consiguió José el premio de Roma en 1855. A partir de 1862 expuso periódicamente en Madrid, y su labor fue finalmente reconocida con la dirección de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Durante una estancia en Roma le fue encargado un gran lienzo con el Juramento de las Cortes de Cádiz en 1810 para decorar una de las paredes del Congreso de los Diputados en Madrid, y la lograda culminación de la obra le valió la concesión de la encomienda de la Orden americana de Isabel la Católica. En 1864 pintó el que pasa, quizá, por ser su cuadro más célebre, la Rendición de Bailén, que le valió una medalla de primera clase y el suficiente prestigio como para participar en las exposiciones universales de Roma y París. En 1873 fue nombrado director de la Academia Española de Bellas Artes en Roma, institución creada ese mismo año por el gobierno de Castelar, reemplazando al malogrado Eduardo Rosales, que había sido primer director de la institución. Dimitió, sin embargo, en 1881, el mismo año que le fue entragada la última de sus más distinguidas prebendas, la Gran Cruz de Isabel la Católica. Murió en Madrid, en 1886. |
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Fue Casado del Alisal uno de los más importantes pintores del siglo XIX en España, y su pintura pasó del purismo nazareno de sus años juveniles a un academicismo sobrio y solemne que recuerda al de su maestro Madrazo, si bien no tan idealizado, y muy valiente en ocasiones, como por ejemplo y sobre todo en la espeluznante La campana de Huesca, de 1880. |