JORGE JUAN GUILLELMI
DE ANDRADA
(1734 - Después 1808)
La actividad intelectual de
los militares españoles fue mucho más importante
del lugar común que representa, en muchas ocasiones de
manera errónea, la clásica disyuntiva que recorre
toda la Edad Moderna en donde se plantea la disyuntiva entre las
armas y las letras. Como han demostrado estudios recientes durante
el siglo XVIII la participación de los militares en los
círculos ilustrados fue muy importante. Esta participación
no se vio constreñida a los campos más o menos técnicos
(ingeniería, náutica, fortificaciones, etc.) en
donde el propio desarrollo del arte militar hacía imprescindible
una mayor preparación en cuerpos militares especializados.
Se comprueba como los militares ilustrados abundan en todos los
campos de la creación artística. Dentro de este
numerosos grupo, un personaje como Jorge Juan Guillelmi de Andrada
(Sevilla, 1734-después 1808) aunque no haya sido estudiado
de manera detallada, se presenta como un buen ejemplo de estos
militares-ilustrados que proliferaron en el setecientos hispano.
Jorge Juan Guillelmi nació en Sevilla en 1734 siendo hijo
de Lorenzo Nicolás Guillelmi (Bruselas, 1698), uno de los
extranjeros que habían inundado la administración
de Felipe V. En este caso Lorenzo Guillelmi había sido
nombrado secretario de la embajada de la Monarquía en Viena
por cuya labor, además, se le concedió el título
de Caballero de la Orden de San Jorge. Tras su estancia en Viena
pasó a Sevilla, donde nació Jorge Juan, como Juez
militar de la Capitanía General de Andalucía.
Con estos antecedentes familiares, la mayor parte de los hijos
de Lorenzo Guillelmi se vio abocado a realizar la carrera militar
y, entre ellos, uno de los que más destacó fue Jorge
Juan Guillelmi. A los diez años, y tras una dispensa especial
pues la entrada a la carrera militar se realizaba a los doce años,
se incorporó al regimiento de infantería de Bruselas
y desde este puesto fue ascendiendo paulatinamente en la compleja
carrera militar hispana del siglo XVIII, en donde se mezclan los
cargos efectivos con los grados teóricos. En esta etapa
de formación estuvo destinado en lugares tan dispares como
Ceuta o Flandes concluyendo la misma con el nombramiento de Subteniente
de Artillería en 1757.
La carrera militar más o menos típica de Jorge Guillemi
se vio trastocada positivamente en 1764. En ese año, el
Comandante General de Artillería y, a la postre, Director
del Colegio de Artillería de Segovia, Félix Gazola,
conde de Gazola, recomendó a Jorge Guillelmi para el cargo
de Profesor Tercero del Colegio de Artillería de Segovia.
Desde ese año de 1764 hasta 1787, Guillelmi desarrollará
una labor pedagógica en esta institución solo interrumpida
por las misiones que como prestigioso artillero le eran encomendadas
por sus superiores en los diferentes conflictos bélicos
en los que se vio envuelta la Monarquía. Entre estas expediciones
destacaron las llevadas a cabo en la guerra contra Portugal en
1762 y, sobre todo, el fallido asedio a Gibraltar entre 1779 y
1783.
Se une así la profunda formación teórica
como catedrático de matemáticas en la escuela segoviana
con la observación práctica de las diferentes campañas
en las que intervino. Y todo ello unido, como en otros casos,
en una sola persona. La estancia en Segovia le permitía
investigar sobre nuevas técnicas artilleras que podía
llevar a la práctica en las campañas militares en
las que participaba. Además entró en contacto con
militares ilustrados que le facilitarían los ascensos en
su carrera y tenía importantes contactos en el mundo literario
hispano.
Así, desde su estancia en Segovia, Jorge Juan Guillelmi
desarrolló, de manera paralela, una actividad intelectual
de diferente índole que se plasmará desde su nombramiento
de académico honorario de la Academia de Buenas Letras
de Sevilla el 29 de mayo de 1772 hasta en toda una serie de textos
sobre técnica militar y relatando sus viajes europeos.
Probablemente durante el asedio a Gibraltar, en el cual Guillelmi
se centró en el desarrollo de artillería de gran
calibre, congenió con Francisco de Lacy, que había
sido nombrado Comandante General de Artillería para el
asedio. A consecuencia de esta relación Lacy recomendó
a Guillelmi y a un joven artillero, Tomás de Morla, para
que realizarán una serie de viajes a diferentes países
europeos para perfeccionar su oficio de artillero y recopilar
los adelantos militares y civiles de la Europa de su época.
Estos viajes, que se desarrollaron de manera intermitente entre
1787 y 1792, estaban dentro de un programa general del despotismo
ilustrado que preconizaba la necesidad de conocer los últimos
adelantes científicos y técnicos europeos y aplicarlos
a la Monarquía Hispánica.
Tras sus diferentes estancias europeas, Jorge Juan Guillelmi será
nombrado el 6 de julio de 1793 Mariscal de Campo de artillería.
Siendo mariscal, en la campaña del Rosellón, será
gravemente herido, salvando la vida milagrosamente. Como recompensa
por su actuación fue nombrado Teniente General el 4 de
septiembre de 1795 y finalmente, el 5 de julio de 1797, Gobernador
y Capitán General del Ejército de Aragón
que conllevaba, desde la Guerra de Sucesión, la Presidencia
de la Audiencia de Aragón. En este cargo permaneció
hasta el inicio de la sublevación antifrancesa en 1808.
El 25 de mayo de 1808 fue sustituido por Carlos Huoni siendo Guillemi
obligado a dimitir por los sublevados por su indecisión
a hacer frente a las tropas francesas. Desde ese momento no tenemos
ningún dato más sobre la vida de Jorge Guillelmi
aunque, podemos suponer que debió de morir pronto por su
delicado estado de salud.
Claudio Coello 6 28001 Madrid tel.
(34) 91 435 0174 galeria@josedelamano.com
|