Volver Atrás Imprimir Inicio Correo

Francisco Bayeu (1734-1795)

Estudio de paños 1780

Ver artista


INS.: “Profet” (áng. sup. dcho.)
Sanguina y clarión/Papel agarbanzado. 295 × 282 mm

También disponible en PDF

Este dibujo se erige en un valioso testigo de los pormenorizados diseños planteados por Francisco Bayeu con motivo de cada una de las comisiones que le iban siendo confiadas a lo largo de su prolija producción artística. Esta sanguina se concibió como un estudio preparatorio para la representación del rey David incluida en la escena desplegada en la bóveda de Regina Prophetarum de la basílica del Pilar de Zaragoza. Este llamamiento sin duda detentaba una profunda trascendencia para Bayeu, quizás no tanto por la repercusión que pudiera conllevar en el discurrir de su carrera palatina como por tener por objeto la ornamentación de uno de los espacios más emblemáticos de su venerada ciudad natal. La intervención del aragonés en este templo se materializó en dos etapas en 1775-76 y 1780-81 consecuencia de la multitud de compromisos del artista en la corte y este fresco es corolario de la segunda campaña decorativa. El 21 de marzo de 1780 el deán y el Cabildo de la basílica del Pilar exponían a Carlos III:

“Que haviendo solicitado el beneplacito de V.M. en el año pasado de 1774 á fin de que pasase á esta Ciudad Dn. Franco. Bayeu Pintor de Camara de V.M. á pintar dos techos inmediatos á la Cupula de nra. Sa. del Pilar, se sirvió concederle esta licencia, y en virtud de ella vino, y executo estas pinturas, llenando cumplidamente la expectación del Cavildo, y de todos los Devotos de este Santuario, de forma, que durante la mansión del referido Profesor en esta Capital, no faltó Sugeto piadoso, que quiso costear los dos restantes, con la mira de que fuese todo por una mano; y aunque se solicitó de este celebre Pintor, que se encargase de la nueva Obra, se excusó por entonces con el justo motibo de haver espirado el tiempo, que V.m. le havia concedido, y no saber si tendría que ocuparlo en otra del Rl. Servicio, ofreciendose á complacer al Cavildo en ocasión, que se hallase mas desembarazado, y en que V.M. tubiese á bien concederle su permiso.

Con la esperanza de la buelta de este Profesor, ha tenido el Cavildo cinco años cumplidos los andamios puestos, no sin alguna incomodidad de los Fieles, que concurren á este Santuario, por evitar los gastos indispensables, que se siguen á la Iglesia de semejantes maniobras, y creer mas pronto su regreso: Por lo que.

A V.M. pide, y suplica, sea servido conceder su Rl. permiso, y licencia al referido Dn. Franco. Bayeu, para que pase á esta Ciudad á completar la obra de la Pintura de los techos del referido Santuario, de que quedara el Cavildo nuevamente agradecido, y con la obligacion de rogar á esta Soberana Reyna conserve la importante vida de V.M. dilatados años”.(1)

Esta misiva nos brinda una crónica desconocida hasta el momento del escenario de las obras de pintura mural en la basílica del Pilar hacia estas fechas. Los andamios no habían sido desalojados del templo desde su intervención inaugural de ahí que urgiera tanto la licencia para desplazarse del aragonés. Tras ultimar Francisco Bayeu los frescos de la capilla del palacio de Aranjuez y ciertas escenas del claustro de la catedral de Toledo, el artista se encuentra más disponible para retomar las cúpulas inconclusas de Zaragoza. A comien-

Francisco Bayeu.
Rey David.
(fragmento del fresco
Regina Prophetarum).
Zaragoza,
Basílica del Pilar.

zos del mes de octubre arribaba a la capital aragonesa el pintor para emprender su trabajo por lo que es de suponer que en los meses precedentes estuviera realizando los dibujos y bocetos preparatorios precisos a la hora de abordar la ejecución material de una composición de tal envergadura(2).

De todos los artistas que conforman el panorama artístico hispano de las postreras décadas de la centuria ilustrada, Francisco Bayeu es quizás uno de los que sobresalga junto con Mariano Maella con mayor fuerza en el campo del dibujo. Las académicas enseñanzas de su maestro Antonio Rafael Mengs obraron una arraigada impronta tanto en el estilo como en la práctica pictórica del aragonés. En el bosquejo objeto de nuestro estudio la anatomía comparece simplemente esbozada y su autor se ha recreado casi por completo en la correcta ordenación de las vestiduras. A través de la utilización del clarión el artista aspira a analizar con tremenda minuciosidad el modo en que habrá de incidir la luz sobre cada uno de estos pliegues. En el método de trabajo del aragonés la distribución de las luces y sombras debe de estar resuelta mucho antes de acercarse el momento de tomar los pinceles. La elevada disposición de las figuras tuvo que ser un factor decisivo en su disposición en escorzo, relegando la posibilidad un punto de vista frontal. El concienzudo planteamiento de estos dibujos hace bastante complicado la localización de discrepancias entre estos rasguños inaugurales, los bocetos de presentación o los frescos definitivos.

En este académico diseño Bayeu se ha servido de la sanguina como medio para componer este fragmento y además como un inmejorable vehículo de experimentación artística. La técnica del “lápiz rojo” ya era ponderada por Francisco Preciado de la Vega en su Arcadia Pictórica “porque imitaban mas fácilmente la carne con las medias tintas esfumadas, y siempre éstos con el tiempo se desvanecian menos que los hechos con lapiz negro” (3). En esta ocasión no se trata de una carnación el objeto de estudio del aragonés pero el color seleccionado para traducir este diseño al óleo en el ropaje del rey David será de manera coincidente el rojo. Un veloz rasguño de estas características permite al aragonés tener totalmente resuelta esta zona del fresco. Pero además ya se ha recalcado la importancia de este tipo de dibujos en el taller de Bayeu dentro del proceso creativo de venideros llamamientos cortesanos propios o de sus discípulos. Los dibujos que el aragonés planteó por ejemplo para los ropajes del manto del San Juan Evangelista dispuesto en una de las pechinas de la cúpula de la colegiata de la Granja de San Ildefonso sería utilizado más adelante por su hermano Ramón para una de sus representaciones de la Virginidad4. Cada vez queda más patente que este tipo de dibujos jugaron un indudable papel docente sobre todo en los obradores de estos pintores de formación académica como fuente de inspiración para los discípulos a través de su sistemática reproducción. Al igual que sucediera con los dibujos preparatorios del bohemio Mengs, estas obras se transformarían en auténticos objetos de culto para venideras promociones de artistas hispanos.

1 Esta misiva está redactada por una representación del Cabildo formada por Jacinto de Blancas, Juan Crisóstomo Martín y el propio deán Silvestre Lario y será remitida en esta fecha al duque de Losada con el fin de que fuera elevada al monarca. Archivo General de Palacio. Carlos III, leg. 208.

2 Ansón Navarro, Arturo. “Francisco Bayeu en el Pilar” en Francisco Bayeu 1734-1795. Zaragoza, 1996, p. 72.

3 Preciado de la Vega, Francisco. Arcadia Pictórica en sueño, alegoría ó poema prosaico sobre la teórica y práctica de la Pintura, escrita por Parrasio Tebano, pastor arcade de Roma. Madrid, 1789, p. 34.

 

 

 

Claudio Coello 6 28001 Madrid tel. (34) 91 435 0174 galeria@josedelamano.com