Nació Antonio en Madrid, en 1723, en el seno de una familia de raigambre artística, pues su padre, Pablo González Velázquez, era escultor. Entre 1747 y 1752 y como etapa fundamental de su carrera artística, anduvo en el taller de Corrado Giaquinto en Roma, estancia lograda a través de una beca otorgada por la Academia Real de Bellas Artes de San Fernando. Allí, en Roma, elaboró los frescos de Santa Trinita degli Spagnuoli, en 1748, obra que le otorgó una cierta fama de la que volvió revestido en su retorno a España, y que le valió el interesante encargo de la decoración, en 1753, de la capilla de Nuestra Señora del Pilar en la célebre basílica zaragozana. En Madrid, años después, participaría en la decoración de la iglesia de la Encarnación, y fue nombrado pintor de corte en 1757. Como tal participó en las labores de adorno del recién concluido Palacio Real, pintando una alegoría en la antecámara de la Reina. Los honores culminarían, sobre todo, en 1765, cuando fue nombrado director de la Real de San Fernando. Extendió, entonces, sus colaboraciones con Anton Rafael Mengs y con la Real Fábrica de Tapices de Santa Isabel, a la que entregaba cartones para tapices. Entre sus más insignes y conocidos discípulos se encontraba Francisco Bayeu, con los años maestro a su vez y finalmente suegro de Francisco de Goya. Antonio González Velázquez murió en Madrid, en 1793.
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