La trayectoria artística
de Agustín Esteve y Marqués (Valencia, 12.5.1753-Valencia,
c.1820) está marcada por la inmensa figura de Goya y por
su labor como retratista cuasioficial de la nobleza española
durante el reinado de Carlos IV. De la impronta que en su labor
profesional dejó Goya no caben muchas dudas ya que fue
su colaborador desde 1780 hasta que la Guerra de la Independencia
los separó definitivamente. Tampoco es discutible su éxito
entre la elite ilustrada. Agustín Esteve destacó
fundamentalmente por los innumerables retratos que realizó
a los nobles de la Corte y a los altos burócratas cortesanos.
Bajo la protección de Godoy y las familias Osuna y Alba,
Agustín Esteve desarrolló una carrera exitosa en
la Corte hasta 1808. Dicha labor le proporcionó reconocimiento
e importantes sumas monetarias. Como en el caso de otros artistas
de su generación, la invasión francesa de 1808 y
el período convulso que se inicia hasta 1814, unido a la
aparición de otros pintores y el declive natural del envejecimiento,
provocará que a partir de la restauración fernandina
de 1814 su estrella se eclipse en encargos menores y que incluso,
al final de su vida, llegue a pasar apuros económicos.
Agustín Esteve y Marqués nació en Valencia
el 12 de mayo de 1753 siendo hijo de Antonio Esteve, un escultor
valenciano que le inculcaría su amor por las artes. De
familia de artistas, los Esteve, |
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Retrato deCaballero (decada de 1790) |
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tenían su centro de actuación
en Valencia y fue allí donde, lógicamente, Agustín
Esteve recibió las primeras clases de pintura. Así,
sabemos que acudió a las clases que se impartían
en la Escuela de la Academia de Bellas Artes de San Carlos en
Valencia y desde allí acudió a Madrid donde, en
1772 ganó un primer premio de tercera clase (dibujo) en
el concurso anual de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando,
donde continuaba sus estudios. Las noticias de Agustín
Esteve en la Academia madrileña no son muy abundantes aunque
todo parece indicar que no sería de los alumnos más
destacados puesto que, en 1778, se presentó al primer premio
de la primera clase de pintura de esta institución con
una pintura representando a Aníbal cruzando los Alpes en
el que quedó en último lugar con un sólo
voto.
Tras su paso por la Academia de San Fernando, en donde se observa
sobre Esteve el magisterio de Mengs, aquél se hizo ayudante
de Goya, como se observa en la gran influencia que el pintor aragonés
tiene en el arte de Esteve a partir de esta fecha. La actividad
al lado de Goya debió ser intensa desde 1780 como tenemos
ocasión de comprobar con la muerte de Carlos III cuando
el nuevo rey encargará numerosos retratos a Goya para diferentes
instituciones, muchos de ellos fueron realizados directamente
por Esteve basándose en los originales de Goya.
El trabajo con Goya no impidió a Agustín Esteve
el desempeño de otras actividades artísticas. Las
buenas relaciones en entabló con los grupos dirigentes
de la Corte, fundamentalmente con la casa de Osuna, de la que
llegó a ser un retratista oficial, y de Alba le proporcionaban
numerosos clientes convirtiéndose así en el principal
retratista de la Corte a finales del siglo XVIII. La enumeración
de los retratados resultaría fatigosa pero entre ellos
encontramos a la flor y nata de la sociedad madrileña:
Godoy, los duques de Osuna, la marquesa de San Andrés,
el General Ricardos, el cardenal Lorenzana, Campomanes, Ramón
de Pignatelli, el marqués de Ariza, etc.
El patrocinio de Goya y la intensa actividad retratista de Esteve
tuvo finalmente su recompensa al ser nombrado, el 14 de junio
de 1800, como Pintor de Cámara con un sueldo de 6.000 reales
anuales, el sueldo más bajo de entre los pintores de cámara.
Lo exiguo del sueldo se ha intentado explicar por la posibilidad
de que Agustín Esteve fuera soltero pero todo parece indicar
que estaría motivado por su escasa antigüedad en el
cargo, la gran cantidad de pintores de Cámara que había
en ese momento y los elevados sueldos de Maella y Goya.
Con la entrada en Madrid de los franceses y la subida al trono
de José I, se planteó a Agustín Esteve la
misma disyuntiva que al resto de los pintores de Cámara
sobre la fidelidad al nuevo soberano. Esteve, como el resto, se
puso a las órdenes del nuevo rey y recibió sus sueldos
como tal pintor de Cámara. A pesar de ello al regreso de
Fernando VII no tuvo problemas para reincorporarse al servicio
de su antiguo señor al no haberse significado al favor
del hermano de Napoleón.
Sin embargo, a la altura de 1814, con 61 años, la decrepitud
física de Agustín Esteve era evidente. Sus mejores
tiempos habían pasado ya. Y más teniendo en cuenta
que el exilio de Goya y el ascenso de Vicente López le
arrinconarían entre los pintores de Cámara. Aún
así, todavía pinta dos retratos ecuestres de Fernando
VII y de su hermano el Infante Don Carlos en 1815 y participa
en los retratos oficiales de la doble boda entre Fernando VII
y Don Carlos con las princesas portuguesas Isabel y María
Francisca de Asis de Braganza, respectivamente.
Pero fueron éstos sus últimos coletazos artísticos.
A partir de esta fecha Esteve deja de trabajar pidiendo, ya en
1819, su jubilación que fue aceptada por el rey el 13 de
enero de 1820. Retirado en Valencia muere poco después
entre la indiferencia general.
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