José María de Labra estudia arquitectura y mercantil aunque muy pronto surgen las primeras tentativas artísticas con unos comienzos figurativos que muy pronto cambia hacia la abstracción geométrica. Estas nuevas experimentaciones constituyen una búsqueda personal a través de la pintura y la escultura. Como muchos artistas de su generación, la atracción por lo abstracto se hace evidente en la mezcla de diferentes materiales y la indagación de nuevos conceptos de espacio y movimiento.
En 1942 recibe el Primer Premio de la Segunda Exposición de Arte del SEU y en 1947 se matricula en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, estudios que termina tres años más tarde.
José María de Labra expone en La Coruña en 1953, dos años después en el Ateneo de Madrid. En 1956 obtiene el Premio Francesco Perotti a la mejor obra de tema religioso en la XXVIII Bienal de Venecia.
José María de Labra formó parte de diversas exposiciones colectivas, tanto nacionales como internacionales, y recibió numerosos premios como el Premio Uruguay en la III Bienal Hispanoamericana o el Gran Premio en el III Festival Internacional de Cagnes-Sur-Mer.
En 1989 Martín Alia publica su tesis doctoral sobre Análisis y valoración de la obra de José María de Labra. Entre las mejores representaciones de su obra cabe destacar la Colección Caixanova con una decena de obras, entre ellas, sobresale la escultura Lyra realizada con acero y metacrilato.