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AGUSTIN ESTEVE Y MARQUÉS

(7.3.1862-19.1.1920)

 

La trayectoria artística de Agustín Esteve y Marqués (Valencia, 12.5.1753-Valencia, c.1820) está marcada por la inmensa figura de Goya y por su labor como retratista cuasioficial de la nobleza española durante el reinado de Carlos IV. De la impronta que en su labor profesional dejó Goya no caben muchas dudas ya que fue su colaborador desde 1780 hasta que la Guerra de la Independencia los separó definitivamente. Tampoco es discutible su éxito entre la elite ilustrada. Agustín Esteve destacó fundamentalmente por los innumerables retratos que realizó a los nobles de la Corte y a los altos burócratas cortesanos. Bajo la protección de Godoy y las familias Osuna y Alba, Agustín Esteve desarrolló una carrera exitosa en la Corte hasta 1808. Dicha labor le proporcionó reconocimiento e importantes sumas monetarias. Como en el caso de otros artistas de su generación, la invasión francesa de 1808 y el período convulso que se inicia hasta 1814, unido a la aparición de otros pintores y el declive natural del envejecimiento, provocará que a partir de la restauración fernandina de 1814 su estrella se eclipse en encargos menores y que incluso, al final de su vida, llegue a pasar apuros económicos.

Agustín Esteve y Marqués nació en Valencia el 12 de mayo de 1753 siendo hijo de Antonio Esteve, un escultor valenciano que le inculcaría su amor por las artes. De familia de artistas, los Esteve,

Retrato deCaballero (decada de 1790)

tenían su centro de actuación en Valencia y fue allí donde, lógicamente, Agustín Esteve recibió las primeras clases de pintura. Así, sabemos que acudió a las clases que se impartían en la Escuela de la Academia de Bellas Artes de San Carlos en Valencia y desde allí acudió a Madrid donde, en 1772 ganó un primer premio de tercera clase (dibujo) en el concurso anual de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde continuaba sus estudios. Las noticias de Agustín Esteve en la Academia madrileña no son muy abundantes aunque todo parece indicar que no sería de los alumnos más destacados puesto que, en 1778, se presentó al primer premio de la primera clase de pintura de esta institución con una pintura representando a Aníbal cruzando los Alpes en el que quedó en último lugar con un sólo voto.


Tras su paso por la Academia de San Fernando, en donde se observa sobre Esteve el magisterio de Mengs, aquél se hizo ayudante de Goya, como se observa en la gran influencia que el pintor aragonés tiene en el arte de Esteve a partir de esta fecha. La actividad al lado de Goya debió ser intensa desde 1780 como tenemos ocasión de comprobar con la muerte de Carlos III cuando el nuevo rey encargará numerosos retratos a Goya para diferentes instituciones, muchos de ellos fueron realizados directamente por Esteve basándose en los originales de Goya.


El trabajo con Goya no impidió a Agustín Esteve el desempeño de otras actividades artísticas. Las buenas relaciones en entabló con los grupos dirigentes de la Corte, fundamentalmente con la casa de Osuna, de la que llegó a ser un retratista oficial, y de Alba le proporcionaban numerosos clientes convirtiéndose así en el principal retratista de la Corte a finales del siglo XVIII. La enumeración de los retratados resultaría fatigosa pero entre ellos encontramos a la flor y nata de la sociedad madrileña: Godoy, los duques de Osuna, la marquesa de San Andrés, el General Ricardos, el cardenal Lorenzana, Campomanes, Ramón de Pignatelli, el marqués de Ariza, etc.


El patrocinio de Goya y la intensa actividad retratista de Esteve tuvo finalmente su recompensa al ser nombrado, el 14 de junio de 1800, como Pintor de Cámara con un sueldo de 6.000 reales anuales, el sueldo más bajo de entre los pintores de cámara. Lo exiguo del sueldo se ha intentado explicar por la posibilidad de que Agustín Esteve fuera soltero pero todo parece indicar que estaría motivado por su escasa antigüedad en el cargo, la gran cantidad de pintores de Cámara que había en ese momento y los elevados sueldos de Maella y Goya.


Con la entrada en Madrid de los franceses y la subida al trono de José I, se planteó a Agustín Esteve la misma disyuntiva que al resto de los pintores de Cámara sobre la fidelidad al nuevo soberano. Esteve, como el resto, se puso a las órdenes del nuevo rey y recibió sus sueldos como tal pintor de Cámara. A pesar de ello al regreso de Fernando VII no tuvo problemas para reincorporarse al servicio de su antiguo señor al no haberse significado al favor del hermano de Napoleón.


Sin embargo, a la altura de 1814, con 61 años, la decrepitud física de Agustín Esteve era evidente. Sus mejores tiempos habían pasado ya. Y más teniendo en cuenta que el exilio de Goya y el ascenso de Vicente López le arrinconarían entre los pintores de Cámara. Aún así, todavía pinta dos retratos ecuestres de Fernando VII y de su hermano el Infante Don Carlos en 1815 y participa en los retratos oficiales de la doble boda entre Fernando VII y Don Carlos con las princesas portuguesas Isabel y María Francisca de Asis de Braganza, respectivamente.


Pero fueron éstos sus últimos coletazos artísticos. A partir de esta fecha Esteve deja de trabajar pidiendo, ya en 1819, su jubilación que fue aceptada por el rey el 13 de enero de 1820. Retirado en Valencia muere poco después entre la indiferencia general.


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